La economía catalana ha crecido un 3% en el segundo trimestre del año en comparación con el mismo período del año anterior, según los datos avanzados publicados este viernes por el Instituto de Estadística de Catalunya (Idescat). Esta cifra supera en tres décimas el crecimiento de la economía española, que ha sido del 2,7%, y se sitúa casi dos puntos por encima de la media de la Unión Europea, que se queda en el 1,2%. En términos trimestrales, el PIB catalán ha avanzado un 0,7%, el mismo porcentaje que la economía española, y dos décimas por encima del crecimiento de la UE, que ha sido del 0,5%. Este dato confirma la buena evolución de la economía catalana, que mantiene un ritmo de crecimiento sostenido y que continúa siendo uno de los motores de la economía española.
El crecimiento interanual del 3% es una décima superior al del primer trimestre, cuando se situó en el 2,9%. Esta aceleración, aunque moderada, indica que la economía catalana mantiene el dinamismo y que el crecimiento se va consolidando a lo largo del año. La diferencia entre el ritmo de crecimiento catalán y el español se ha mantenido en los últimos trimestres, con Catalunya liderando la expansión económica en el Estado. El aumento de la actividad económica se explica por la evolución positiva de todos los grandes sectores productivos. El sector servicios, que es el de más peso en la economía catalana, ha crecido un 3,7%, tres décimas más que en el primer trimestre (3,4%). Las ramas que más contribuyen a este impulso son la hostelería y la restauración, las actividades de programación y consultoría informática y el comercio al por mayor. Estas actividades se han beneficiado de la recuperación del turismo internacional y de la demanda interna.
La construcción también ha registrado un crecimiento del 3,7%, aunque a un ritmo inferior al del primer trimestre (5,1%). Esta moderación refleja una cierta estabilización del sector después del fuerte impulso de los últimos trimestres, que habían estado marcados por un repunte de la actividad residencial y de las obras públicas. A pesar de la desaceleración, el sector mantiene un ritmo de crecimiento superior a la media de la economía. La industria ha crecido un 1,5%, cinco décimas por encima de lo que se registró en el primer trimestre del año.
Las ramas que más contribuyen al impulso del sector industrial son la farmacéutica, la fabricación de vehículos de motor y la de materiales plásticos, que han mostrado una evolución positiva en los últimos meses. Estas ramas han aprovechado la recuperación de la demanda externa y la mejora de la competitividad de las empresas catalanas. La agricultura, por su parte, ha crecido un 0,3%, tres puntos por debajo de los niveles del primer trimestre (3,3%). Esta desaceleración es la más significativa entre todos los sectores y refleja las dificultades que atraviesa el sector agrario, afectado por las condiciones climáticas y por la evolución de los precios de los inputs.
Los datos del Idescat sitúan la economía catalana en una posición favorable en el contexto europeo. Con un crecimiento interanual del 3%, Catalunya supera la media de la UE (1,2%) por 1,8 puntos porcentuales. En términos trimestrales, la diferencia es de dos décimas (0,7% frente al 0,5% de la UE), hecho que confirma el buen comportamiento de la economía catalana en el conjunto del continente. La economía catalana supera también el crecimiento de la española (2,7% interanual) en tres décimas, y mantiene una tendencia al alza que le permite ganar peso en el conjunto del Estado.
Esta diferencia se explica por la especialización sectorial de Catalunya, con un mayor peso de los servicios tecnológicos y turísticos, y por su mayor exposición a los mercados internacionales. La brecha con la media europea, de 1,8 puntos, es una de las más amplias entre las regiones del sur de Europa. Este dato refleja tanto la fortaleza de la economía catalana como la debilidad relativa de otras economías europeas, que sufren el impacto de la desaceleración industrial alemana y de las tensiones geopolíticas.
