El 86,5% de las subestaciones eléctricas españolas se encuentran ya completamente saturadas, según la última actualización del mapa de capacidad de acceso elaborado por el Foro Industria y Energía y Opina 360. Esta cifra es ligeramente superior a la saturación del 86,3% registrada en marzo, lo que indica que la situación de la red no ha mejorado en los últimos seis meses a pesar de las medidas adoptadas por la Administración. En concreto, el análisis indica que, de las 6.127 subestaciones operativas de toda España, 5.301 están saturadas y solo 826, el 13,5%, tienen capacidad de acceso disponible.

Así, el sistema ha perdido 282,2 megavatios netos de capacidad disponible, al pasar de 7.400,8 a 7.118,6 MW. Este dato agregado, sin embargo, esconde un movimiento significativo de capacidad en el conjunto de la red. En seis meses se han incorporado 1.258,6 MW de capacidad en unas zonas, mientras que en otras se han ocupado 1.540,8 MW. Este juego de suma y resta explica que el balance neto sea negativo y que la capacidad disponible haya disminuido.

El director de Opina 360, Juan Francisco Caro, ha señalado que la nueva normativa aprobada pel Govern en marzo, a través del artículo 11 del Real Decreto ley 7/2026, establecía una medida para que Red Eléctrica de España cobrara a quien mantuviera reservada capacidad de acceso sin haber iniciado su actividad. El objetivo era liberar capacidad y frenar el acaparamiento de acceso a la red. Sin embargo, Caro ha reconocido que los resultados no han sido los esperados. "Era de esperar que se hubiera empezado a liberar capacidad, pero los datos de septiembre muestran justo lo contrario: la red sigue prácticamente igual de saturada que hace seis meses, y en varias regiones ha ido incluso a peor", ha afirmado. Esta circunstancia pone de manifiesto las dificultades para resolver un problema estructural que afecta al desarrollo de nuevos proyectos energéticos, especialmente los vinculados a las energías renovables y a la industria electrointensiva.

Diferencias por territorios

En clave de territorios, Euskadi presenta el nivel más elevado de saturación, con el 100% de sus subestaciones ocupadas y 0 MW disponibles. Le siguen Navarra, con un 99,6% de saturación y solo 1,9 MW disponibles, y La Rioja, con un 98,4% y 10,7 MW. Estas tres regiones tienen en común que casi no disponen de margen para conectar nuevos proyectos a la red. Además, ocho provincias tienen el 100% de sus subestaciones saturadas. Se trata de Álava, Guipúzcoa, Vizcaya, Málaga, Albacete, Guadalajara, Salamanca y Valladolid. En todas ellas, la capacidad de acceso es prácticamente nula, lo que limita cualquier nueva instalación de generación o de consumo intensivo de energía. En el lado opuesto, Asturias presenta el nivel de saturación más bajo, con un 41,8%, seguida de las Illes Balears, con un 47,8%, y las Canarias, con un 51,1%. Estas regiones disponen de más margen para nuevos proyectos, aunque su capacidad instalada y su tejido industrial son inferiores a los de otras zonas.

En cuanto a la capacidad disponible, Galicia concentra el volumen más elevado, con 1.409,2 MW. Le siguen Andalucía, con 941,8 MW, y Catalunya, con 832,1 MW. La provincia de Lugo es la que dispone de más capacidad, con 1.074,6 MW, aunque una parte relevante de esta capacidad está sujeta a condicionantes técnicos que limitan su uso efectivo. Estos datos reflejan las diferencias territoriales en la disponibilidad de capacidad y la necesidad de adaptar las inversiones a las zonas donde hay más margen para conectar nuevos proyectos. La concentración de capacidad en determinadas regiones contrasta con la saturación de otras, lo que obliga a los promotores a buscar ubicaciones alternativas o a esperar que se libere capacidad.

En comparación con el pasado mes de marzo, una decena de regiones han empeorado su nivel de saturación. En términos de capacidad disponible, nueve regiones pierden MW, mientras que ocho los ganan. El caso más destacado es el de Navarra, que ha pasado de 453,4 MW disponibles a solo 1,9 MW en seis meses, una reducción drástica que ha dejado a la comunidad prácticamente sin margen para nuevos proyectos. Esta evolución pone de manifiesto la importancia de disponer de un mapa actualizado de la capacidad de acceso para planificar las inversiones y para evitar que los proyectos queden bloqueados por la falta de capacidad en la red. El sector reclama medidas más efectivas para liberar capacidad y para agilizar la conexión de nuevos proyectos, especialmente los vinculados a la transición energética.