La decisión del grupo Volkswagen de plantear el cierre de la marca Seat a partir de 2030 ha desencadenado numerosas reacciones de los principales actores políticos, económicos y sociales en Catalunya. Sindicatos, Generalitat y Gobierno español han coincidido en defender la continuidad de la marca y en advertir de las consecuencias que su desaparición tendría sobre el empleo y la industria. CCOO y UGT han advertido de que, aunque el futuro de la fábrica de Martorell no está en duda, la sustitución progresiva de Seat por Cupra afectaría a la plantilla. En un comunicado conjunto, los sindicatos han recordado que el actual contexto de reducción de costes e inversiones del grupo Volkswagen hace muy improbable que cada modelo eliminado de Seat se sustituya por uno de Cupra, lo que podría comportar una pérdida de empleo.

CCOO y UGT han defendido que Seat y Cupra se complementan porque compiten en segmentos de mercado diferentes. Seat, han argumentado, es la marca de entrada al grupo y su eliminación podría afectar a las ventas globales de Volkswagen. Los sindicatos han insistido en la necesidad de preservar ambas marcas para garantizar el tejido industrial y el empleo, no solo en la planta de Martorell, sino en todo el entorno productivo. Han pedido a las administraciones que sumen esfuerzos y construyan un frente común para garantizar el futuro de la compañía. También han defendido la importancia de la segunda plataforma en la planta de Martorell, que consideran una garantía para el mantenimiento de la actividad industrial y el empleo.

La implicación de la Generalitat

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha defendido la continuidad de la marca Seat y se ha comprometido a hacer "todo lo que se pueda" para mantener los puestos de trabajo y la capacidad productiva en Catalunya. En una entrevista en 3Cat, Illa ha destacado el papel del Govern en la asignación de fondos europeos del PERTE del Vehículo Eléctrico al grupo Volkswagen y a la planta de Martorell. Illa ha recordado que el primer coche eléctrico enteramente diseñado y fabricado en Europa se produce en Martorell, lo que subraya la importancia estratégica de la planta para la economía catalana. El presidente ha afirmado que mantiene contacto con la dirección de Volkswagen en Catalunya y con los representantes sindicales para defender la continuidad de la marca.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha asegurado que el Gobierno español hará "todo el esfuerzo necesario" para mantener la marca Seat. Cuerpo ha revelado que su coche actual es un Seat y ha insistido en que, aunque la marca pertenece a Volkswagen, es "genuinamente española". El ministro ha subrayado que la transformación del sector de la automoción hacia el vehículo eléctrico ha permitido que las fábricas españolas sean consideradas las más eficientes del grupo Volkswagen. Esta eficiencia, ha añadido, es un elemento de garantía para la permanencia de Seat en España y para el mantenimiento del empleo, no solo en las grandes fábricas, sino también en el sector de componentes, donde España es líder mundial.

El presidente de la patronal catalana de la automoción (Fecavem) y de la Unión Patronal Metalúrgica, Jaume Roura, ha pedido al grupo Volkswagen que reconsidere los planes para la marca. Roura ha subrayado la importancia industrial de Seat y ha advertido que la desaparición de la marca afectaría no solo a la compañía, sino también al mercado de consumo y a la industria auxiliar que abastece la planta de Martorell. Roura se ha sumado a las declaraciones de Foment del Treball, que este domingo pidió que quedara garantizado el futuro de la compañía. El presidente de la patronal catalana ha insistido en que Seat es un "patrimonio catalán y español" que no se puede perder de vista, y ha expresado su esperanza de que la marca pueda cumplir cien años, y cien más.