La economía catalana alcanzó en el año 2025 un producto interior bruto de 334.765 millones de euros, lo cual representa un crecimiento anual en volumen del 2,7%, según los datos publicados por el Institut d'Estadística de Catalunya. Esta cifra confirma el incremento del PIB que ya se dio a conocer el pasado 9 de febrero y sitúa el crecimiento catalán una décima por debajo del registrado en el conjunto del Estado, que fue del 2,8%, y un punto y dos décimas por encima de la media de la Unión Europea, que se quedó en el 1,5%.

Las cuentas económicas anuales ponen de manifiesto que la demanda interna ha sido el principal motor del crecimiento, con una expansión del 4,1% durante el ejercicio. Este dato, prácticamente igual al del año anterior, ha sido impulsado por el aumento del consumo de los hogares, que creció un 3,9%, por el consumo de las administraciones públicas, con un avance del 3,1%, y por la formación bruta de capital, que experimentó un notable incremento del 6,0%.

Dentro de la inversión, destaca el comportamiento de la inversión en bienes de equipo, que creció un 6,9%, y la formación bruta de capital en construcción, que aumentó un 4,9%. Estos datos reflejan la confianza de las empresas en la evolución económica y su disposición a invertir en mejoras productivas y en expansión de sus instalaciones. En relación con el comercio exterior, las exportaciones totales aumentaron un 4,2% durante el año 2025, un dato superior al del ejercicio anterior, que fue del 2,4%. Este resultado se explica principalmente por la evolución de las exportaciones de bienes y servicios, que crecieron un 4,5%, casi tres puntos por encima del registro del año anterior.

Destacan especialmente las ventas exteriores de productos agrarios, de alimentación y bebidas, así como de maquinaria y equipos eléctricos y electrónicos. El consumo del turismo extranjero también contribuyó al crecimiento de las exportaciones, con un aumento del 2,3%. En cuanto a las importaciones totales, se incrementaron un 5,2% respecto al año anterior, impulsadas por el crecimiento del consumo de los residentes en el extranjero, que subió un 14,3%, y por las importaciones de bienes y servicios, con un avance del 4,7%.

La evolución por sectores de actividad

Desde la óptica de la oferta, todas las ramas de actividad presentaron crecimientos positivos durante el ejercicio. El sector agrario encabezó las subidas con un incremento del 9,4%, un dato que mejora notablemente el 3,2% registrado el año anterior y que refleja una recuperación significativa después de un período de dificultades. La construcción también mostró una evolución muy positiva, con un crecimiento del 5,4%, superior al 4,1% del año anterior. Esta rama continúa mostrando signos de recuperación después de los años más difíciles de la crisis inmobiliaria. El sector servicios registró una tasa interanual del 3,1%, un punto y medio por debajo del 4,6% del año anterior. Dentro de esta rama, los crecimientos más elevados correspondieron al comercio, transporte y hostelería, con un avance del 4,0%, donde destacan especialmente la venta y reparación de vehículos, el comercio al por menor y la hostelería.

Las actividades inmobiliarias, profesionales y otras crecieron un 3,2%, impulsadas por la dinámica de las actividades relacionadas con el empleo, la seguridad, las telecomunicaciones y otros servicios profesionales. Por su parte, la administración pública, educación, sanidad y servicios sociales presentó un crecimiento más moderado del 1,6%. La industria cerró el año con un crecimiento del 1,5%, dos puntos por debajo del 3,5% registrado el ejercicio anterior.

Las ramas con mejor evolución fueron la industria farmacéutica, la alimentación, la maquinaria y la energía eléctrica, que compensaron las dificultades de otros subsectores. El cuarto trimestre del año mostró un incremento interanual del PIB del 2,6%, la misma tasa que el trimestre anterior. Desde la óptica de la demanda, la demanda interna creció un 4,0% interanual, cinco décimas menos que en el tercer trimestre. La formación bruta de capital aumentó un 4,6%, con un crecimiento del 6,8% en construcción y del 2,7% en bienes de equipo.

El consumo de los hogares creció un 3,8%, ligeramente por debajo del trimestre anterior, mientras que el consumo de las administraciones públicas aumentó un 3,6%, cuatro décimas por encima del registro del tercer trimestre. En cuanto al sector exterior, en el cuarto trimestre, las exportaciones totales aumentaron un 3,5%, tres décimas más que en el período anterior, impulsadas principalmente por las exportaciones de bienes y servicios.

Las importaciones totales se incrementaron un 4,5%, ligeramente por debajo del trimestre anterior. Desde la óptica de la oferta, en el último trimestre, el sector agrario creció un 9,2% y la construcción un 7,2%. Los servicios mostraron un incremento del 2,9%, con un comportamiento destacado del comercio, transporte y hostelería, que creció un 3,7%, y de las actividades inmobiliarias, profesionales y otras, con un avance del 3,4%. La industria, por su parte, registró una tasa de variación interanual del 1,2%, ocho décimas inferior a la del trimestre anterior.