El precio del petróleo tipo Brent subía este lunes tras las amenazas de Donald Trump a sus socios, incluidos los miembros de la OTAN, por no cumplir sus deseos de que envíen barcos de guerra a escoltar petroleros en el estrecho de Ormuz. Así, a las 11.00 horas, el barril de Brent, de referencia en Europa, rozaba los 105 dólares, un 1,52% más; mientras que el West Texas Intermediate (WTI), de referencia en Estados Unidos, bajaba más de un -0,30%, hasta los 96,50 dólares.
En una entrevista con Financial Times, Trump advertía el domingo que la OTAN se enfrentaría a "un futuro muy malo" si sus miembros no prestan ayuda, en forma de barcos de guerra, para permitir el paso de petróleos por Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y el gas. Ninguno de sus socios europeos, ni tampoco Japón o Australia, se muestra a favor de enviar barcos. Todo lo contrario.
Antes de iniciar un viaje oficial a Estados Unidos esta misma semana, la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, rechazó este lunes que tengan planes sobre un despliegue militar en Ormuz. En la misma línea, miembros de los gobiernos de Australia y de Alemania también se han mostrado taxativos en no enviar sus fuerzas navales.
Trump también ha advertido a China e, incluso, ha puesto en duda la visita que tiene prevista a Pekín si no intervienen en Ormuz. China aún no se ha referido aún a estos comentarios, que tienen lugar mientras delegaciones de estas dos potencias mundiales celebran en París la sexta ronda de negociaciones desde el inicio de la guerra comercial hace un año, según informa Efe. La guerra contra Irán marcará la negociación: mientras EE. UU. continúa siendo dependiente de las tierras raras que produce y exporta China, y que son claves para la industria de defensa en tiempos de guerra, a Pekín le interesa que el tránsito de petróleo por Ormuz vuelva a la normalidad.
Europa sigue marcando diferencias con Trump, especialmente por lo que se refiere al petróleo ruso. El pasado jueves, Washington autorizó la compra de petróleo ruso de barcos en tránsito. Las autoridades europeas sospechan que detrás de esta decisión hay más intereses que los de contener el alza de precios del crudo.
El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, se mostró este lunes contrario a que la UE vuelva a importar combustibles rusos que indirectamente financian la "guerra brutal" contra Ucrania. "En la Unión Europea hemos decidido que no queremos importar energía rusa", dijo a su llegada a una reunión del consejo de ministros de Energía.
Jørgensen recordó que existen sanciones a las importaciones de crudo ruso, pese a que dos países de la UE (Hungría y Eslovaquia) tienen derogaciones. "Es extremadamente importante que sigamos en esta línea. En la UE no podemos ayudar indirectamente a financiar la guerra ilegal rusa. Durante mucho tiempo hemos dependido de la energía de Rusia, lo que ha posibilitado a (el presidente ruso Vladimir) Putin hacernos chantaje y usar la energía como arma contra nosotros".
Señaló que en la UE "no hay un problema de seguridad de suministro" pero admitió que afectan "los altos precios de la energía", aunque aseguró que el bloque está "en mejor situación que en 2022 porque hay más renovables y hemos diversificado el suministro".
