El verano conlleva problemas nuevos en el ámbito de comunidad entre vecinos. Hay casos recientes que así lo demuestran. ¿El último? Dos mujeres heridas, una de ellas grave, a causa del derrumbe de la azotea de una vivienda de Girona mientras se estaban bañando. Incidentes similares han ocurrido en los últimos veranos en Palma de Mallorca, Terrassa o Elda. Coincidiendo con un nuevo accidente en una vivienda en la ciudad de Girona, el Col·legi de l’Arquitectura Tècnica quiere volver a alertar del riesgo de instalar piscinas portátiles en las terrazas y azoteas de edificios. La causa casi siempre es la misma: el peso del agua acumulada supera ampliamente la sobrecarga prevista y esto puede llegar a poner en peligro tanto el edificio como sus ocupantes.
"Muchas terrazas de viviendas están calculadas alrededor de los 200 kg/m² de sobrecarga de uso, de modo que una piscina con solo 20 cm de agua ya puede consumir prácticamente toda esta capacidad", explica Jordi Marrot, director técnico del Cateb. Este sobrepeso podría generar fisuras y grietas o, en el peor de los casos, derrumbes como el de Girona. Además, se puede dar el caso de que la vivienda en cuestión haya sufrido algún tipo de deterioro producto del paso del tiempo. Por ello, "si no se realiza un mantenimiento regular durante el año y se desconoce el estado físico de los elementos que sostienen la terraza, instalar una piscina desmontable puede comprometer la seguridad de las construcciones", advierte Jordi Marrot.
Medidas a emprender
Para evitar casos similares y detener la tendencia de los últimos veranos, el Col·legi de l’Arquitectura Tècnica de Barcelona recomienda tres medidas a adoptar antes de instalar una piscina desmontable:
- Verificar el estado de la estructura del edificio y su año de construcción.
- Informar a los vecinos, ya que terrazas y azoteas son elementos comunes de las fincas.
- Solicitar un informe técnico que garantice la seguridad de la instalación.