Los gobiernos de los países del Grupo de los Siete (G7) se plantean recurrir a las reservas estratégicas de petróleo para contener la subida de precios. Desde el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero pasado, el crudo se ha encarecido más de un 40% y, en solo un día, el gas natural licuado (GNL) ha subido un 30%.
Fuentes gubernamentales francesas, que este año ejercen la presidencia del G7, confirmaron que estudian la posibilidad de utilizar las reservas estratégicas. Este lunes se reunirán, por videoconferencia, los ministros de Finanzas de los siete países más ricos para abordar las consecuencias económicas de la guerra. El G7 está integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Los miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), entre los que están los del G7, tienen la obligación de disponer de unas reservas estratégicas de petróleo equivalentes a 90 días de consumo para hacer frente a circunstancias excepcionales, en particular rupturas del aprovisionamiento.
En un informe, la AIE indica que está siguiendo “de cerca” la situación en Oriente Medio por la posible “interrupción prolongada” de los flujos de energía a través del estrecho de Ormuz. Los precios del petróleo y el gas natural licuado se han disparado desde el inicio de las hostilidades. Algunos mercados de productos petrolíferos se han visto especialmente afectados, como los del diésel y el combustible para aviones.
Antes del ataque militar del 28 de febrero pasado, se esperaba que la oferta mundial de petróleo superara ampliamente la demanda. Sin embargo, las interrupciones prolongadas del suministro podrían llevar al mercado a un déficit, advierte la AIE. Según sus datos, los inventarios mundiales de petróleo aumentaron a más de 8.200 millones de barriles en 2025, su nivel más alto desde 2021. Estas existencias ahora proporcionan un “colchón bienvenido contra las interrupciones del suministro”.
Los países miembros de la AIE mantienen más de 1.200 millones de barriles de reservas públicas de petróleo de emergencia. Estas reservas, junto con otros 600 millones de barriles de reservas de la industria, mantenidas por obligación gubernamental, pueden aportar un suministro adicional al mercado “en caso necesario”.
Sobre el gas, apuntan que una pérdida prolongada de producción en la planta de Ras Laffan, en Qatar, podría “agravar significativamente” la escasez. La producción se interrumpió tras un ataque a las instalaciones el 2 de marzo. En 2025, Ras Laffan produjo 112 000 millones de metros cúbicos (bcm) de GNL, así como 300 000 barriles diarios de gas licuado de petróleo (GLP) y 180 000 barriles diarios de condensado, lo que la convierte, con diferencia, en la mayor planta de GNL del mundo.
La región del Golfo es una fuente clave de exportaciones de productos petrolíferos a los mercados globales, en particular de destilados medios como el diésel y el combustible para aviones. Recuerdan que el estrecho de Ormuz es una “arteria comercial crucial” y la principal ruta de exportación del petróleo y el gas natural producidos por Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Qatar, Irak, Baréin e Irán. Un promedio de 20 millones de barriles diarios (mb/d) de petróleo crudo y productos derivados del petróleo transitaron por este estrecho en 2025, lo que equivale a alrededor del 25% del comercio marítimo mundial de petróleo.
Advierten que los mercados de petróleo y GNL se enfrentarían a importantes interrupciones del suministro si el transporte marítimo a través del estrecho se interrumpe durante un período prolongado. Apuntan que las opciones para que los flujos de petróleo eviten el estrecho de Ormuz son limitadas. Solo Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos cuentan con oleoductos operativos que podrían desviar los flujos, con una capacidad disponible estimada de entre 3,5 y 5,5 millones de barriles diarios (mb/d). Otros países, como Irán, Irak, Kuwait, Catar y Baréin, dependen del estrecho para el transporte de la gran mayoría de sus exportaciones de petróleo.
Aproximadamente el 80% del petróleo y de sus productos derivados que transitaron por el estrecho de Ormuz en 2025 se destinaron a Asia. Sin embargo, las repercusiones de una interrupción prolongada serían globales, dado el impacto en los precios y la posibilidad de que se produzca escasez de recursos.
Aproximadamente el 93 % de las exportaciones de GNL de Qatar y el 96% de los Emiratos Árabes Unidos transitaron por el estrecho, lo que representa casi una quinta parte del comercio mundial de GNL. No existen rutas alternativas para comercializar estos volúmenes. La mayor parte de esta producción también se destina a Asia.
