El conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, ha aceptado negociar con los viticultores las condiciones para pedir al Gobierno español la autorización e indemnización para arrancar viñedos, pero ha pedido una cierta contención. "Hace tres años teníamos problemas porque no había suficiente uva", ha recordado, añadiendo que también estudiarán incentivos para el traspaso de cultivos.

Las declaraciones del conseller, posteriores a su participación en una mesa del cava donde ha presentado el estudio de costes de producción de la próxima vendimia, tienen lugar después de que el pasado viernes los agricultores se manifestaran para denunciar la crisis que afecta al viñedo, entre otras cosas por la gran cantidad de existencias que quedan de vendimias anteriores.

Las organizaciones agrarias son partidarias de reducir el número de hectáreas porque la caída de consumo de vino y el aumento de la producción en los campos está provocando mucho excedente de uva y piden ayudas o indemnizaciones para los viticultores. Los cálculos de Unió de Pagesos sitúan la reducción necesaria en un 20% del viñedo en Catalunya, un porcentaje que el conseller de Agricultura ha ajustado a un 15%.

En este sentido, Ordeig ha instado a los viticultores a concretar una propuesta, "pero que no haga perder hectáreas que podamos necesitar en el futuro". A pesar de avenirse a pactar un arranque, ha insistido en que es más partidario de incentivar el almacenamiento de vino, para el cual prevé ayudas con una partida de unos dos millones de euros, según declaraciones recogidas por la agencia de noticias ACN.

Solo lo necesario para garantizar el futuro

Desde el departamento se pide "consensuar" cuáles serán los criterios que se fijarán a la hora de priorizar qué viñedos se quieren arrancar, haciendo a la vez una proyección para los próximos años. "He pedido que me digan cuántos kilos de uva harán falta los siguientes ejercicios y cuántas hectáreas calculan que necesitaremos", ha dicho Ordeig, que ha enfatizado que el arranque que se pida al Ministerio de Agricultura deberá ser moderado. "Hace tres años teníamos problemas porque no había suficiente uva", ha recordado, añadiendo que también estudiarán incentivos para el traspaso de cultivos.

El conseller Ordeig ha recordado que el sector tiene en sus manos otras herramientas de ajuste como la vendimia en verde y la destilación de crisis ya aprobadas por el Govern —con una partida de 9 millones de euros—, y ha recalcado la apuesta por subvencionar las bodegas que esta vendimia almacenen vino para utilizarlo los próximos tres años. Ordeig ha asegurado que esta medida permitiría dar salida a los excedentes, ayudar a una estabilización de precios y reaccionar de forma rápida si los próximos años fueran secos y faltara uva.

La DO Cava rebaja las provisiones para el guarda

En paralelo, antes de iniciar la vendimia de este año, el Consejo Regulador de la DO Cava ha aprobado este lunes reajustar la provisión de garantía cualitativa para el vino destinado a Cava de Guarda, que había elevado hace cuatro años a raíz de los episodios de extrema sequía que sufrió la viña.

En la que ha sido una de las primeras decisiones de la nueva junta de la DO Cava bajo la presidencia de Marta Vidal, el Consejo Regulador ha informado de que la provisión de garantía cualitativa permite disponer de una reserva limitada de vino de calidad para hacer frente a oscilaciones de producción derivadas de fenómenos climáticos, este año se establece un umbral para los cavas de guarda de entre los 10.000 kg/ha hasta los 12.000 kg/ha para destinar a esta reserva de garantía cualitativa. "Estas medidas aportan estabilidad al sector y garantizando así el suministro de cava en los mercados, siempre avalado por los controles oficiales y la trazabilidad íntegra que solo garantiza una Denominación de Origen", ha recalcado en un comunicado.

También para esta práctica, los viticultores piden ayudas a la administración. En su comunicado, la DO Cava insiste en que "el sector trabajará conjuntamente con las administraciones para explorar líneas de apoyo que permitan financiar los costes asociados a esta provisión de garantía cualitativa". "El objetivo es que esta herramienta de protección estratégica para el conjunto de la denominación no represente un sobrecoste adicional para las bodegas y pueda seguir ejerciendo su función de preservación del valor y la estabilidad del sector", concluyen.

La presidenta del Consejo Regulador de la DO Cava, Marta Vidal, ha destacado que "con esta normativa, la DO Cava es la primera Denominación de Origen en España en impulsar medidas estructurales orientadas a adaptar el modelo productivo a los efectos del cambio climático, reforzando al mismo tiempo la calidad, la sostenibilidad y la competitividad del sector".