Pocas semanas antes del inicio de la vendimia de este año, que algunos viticultores adelantarán al mes de agosto, el sector vitivinícola se ha movilizado para denunciar la crisis que sufre por la acumulación de stocks a causa de la bajada del consumo mundial y por los bajos precios de compra de la uva. Los agricultores congregados este viernes por el sindicato Unió de Pagesos han puesto de manifiesto que algunas bodegas ya han comunicado que no necesitarán comprar uva esta campaña.
La situación, que se ha agravado en los últimos años, ha llevado a los viticultores a pedir otras salidas para la uva para vinificar que no tiene posibilidad de venta, así como que se haga realidad el arranque de viñedo voluntario, previsto por el reglamento europeo, para la próxima campaña, y que debería ser de entre un 10% y un 20% de la plantación en Catalunya. "Esta última medida debería servir para redimensionar el potencial vitivinícola a la demanda real de mercado, teniendo en cuenta que con medidas coyunturales, como la vendimia en verde o la destilación de crisis, se ha comprobado que no es suficiente", aseguran desde el sindicato.
Unió de Pagesos advierte de que la viticultura se aboca a una "ruina total" porque la bajada de consumo de alcohol a escala internacional ha provocado una acumulación de stock de vino en las bodegas justo en un momento en que en los viñedos se prevé una vendimia muy abundante por la recuperación después de los años de sequía.
El sindicato ha querido hacer visible este malestar con una marcha lenta que ha reunido principalmente a viticultores de las DOQ Priorat, Montsant, Penedès y Cava. El objetivo principal ha sido pedir a la administración medidas estructurales para compensar el excedente de producto para equilibrar la oferta y la demanda a largo plazo.
Ayudas para paliar la situación
Los agricultores piden al Govern una línea de ayuda para esta uva que no tiene posibilidad de venta a causa de la acumulación de stocks, y otra línea de ayudas por los bajos rendimientos de 2025, causados por tres años de sequía persistente que provocaron la muerte o debilitamiento de muchas cepas por estrés hídrico. El sindicato recuerda que las explotaciones de secano han sido las que han sufrido más pérdidas por la bajada de producción, por el aumento de costes y por unos precios por debajo del coste real que han hecho endeudar a los agricultores, poniendo en riesgo el relevo generacional del sector. En cuanto al producto que sí se comercializará, los agricultores temen una guerra de precios en la que habrá propuestas "indecentes" para pagar la uva a 0,15 euros/kg.
Los viticultores, a través de las periódicas reuniones que mantienen con el departamento de Agricultura, han pedido al Govern que se amplíe el presupuesto para la destilación de crisis lo máximo posible, y que se publicara la orden de ayuda con celeridad para que las bodegas y las cooperativas pudieran liberar stocks y permitir la entrada de más uva durante la vendimia. También reclamaron a la Generalitat que autorizara la vendimia en verde.
Dos acciones que el conseller Òscar Ordeig ha anunciado esta semana desde el Parlament, con una partida de 9 millones de euros. Desde Unió de Pagesos lo celebran, pero lo consideran insuficiente. El departamento se comprometió a interceder con el Ministerio de Agricultura para acelerar el proceso, según ha informado UP.
Vendimia en verde y destilación de crisis
"La vendimia en verde no se puede pedir cada año, y además se está destinando dinero a tirar uva al suelo cuando se podrían adoptar otras medidas estructurales", ha apuntado el coordinador comarcal del sindicato en el Alt Penedès, Ferran Carbó. En el caso de la destilación de crisis, uno de los representantes sectoriales del Priorat, Josep Ramon Sedó, ha criticado que este alcohol se retirará de las bodegas en diciembre "en vez de vaciar stock ahora, antes de empezar la vendimia", según declaraciones recogidas por la agencia de noticias ACN.
Consideran que estas medidas son "parches". Su gran demanda pasa por un pacto de sector para pedir que se autorice e indemnice el arranque de aquellas viñas que están a punto de ser abandonadas o que gestionan agricultores a punto de jubilarse —medida llamada 'arranque social'—. Desde la sectorial de la viña y el vino, Josep Marrugat ha recalcado que "el sector debe adelgazar de forma ordenada para tomar conciencia de hacia dónde se quiere encaminar".
Francia e Italia, también
Es evidente que la crisis vitivinícola no es una característica coyuntural del sector en Catalunya, porque en el resto de España, Francia e Italia la situación es la misma. Representantes de los tres países han pedido protección a sus gobiernos respectivos y a la Comisión Europea a través de apoyos prioritarios que permitan mantener la economía, la cultura, el medio ambiente y los territorios vinculados al vino.
Las diferentes sectoriales nacionales se han reunido recientemente para intercambiar sus posiciones sobre los principales retos a los que se enfrenta este sector actualmente, según han informado en un comunicado conjunto. Durante la reunión, los participantes han coincidido en las dificultades que atraviesa el sector derivado de acontecimientos como el impacto del cambio climático en las cosechas y la competitividad de los operadores, la ralentización del consumo mundialmente y la inestabilidad de los mercados de exportación y del contexto geopolítico.
Desde Unió de Pagesos se recuerda que, independientemente de las decisiones comunitarias, en Francia, por ejemplo, se han acordado indemnizaciones de 4.000 euros para aquellas viñas que quedan paradas durante una década, y de 10.000 euros para los cultivos que no se vuelven a explotar nunca más.
Apoyo de las patronales e INCAVI
La marcha lenta de este viernes ha comenzado en las sedes del INCAVI (Institut Català de la Vinya i el Vi) y de la patronal AVC (Associació Vinícola Catalana), y ha transcurrido por carreteras comarcales y locales hasta llegar a la sede de la AECAVA en Sant Sadurní. En todos los casos, los manifestantes han sido recibidos por los máximos responsables de los entes.
En el INCAVI, el director general, Joan Gené, ha dicho "comprender" las preocupaciones de los agricultores y ha garantizado que la Generalitat es "muy sensible" a sus demandas. Por ello, ha dicho, tienen previsto concretar un plan director a finales de este mes de julio que complemente las ayudas ya anunciadas para vendimiar en verde y hacer destilación de crisis.
En cuanto al arranque de viñedos, Gené ha dejado la puerta abierta a estudiar qué condiciones se podrían pactar para pedir la autorización al Ministerio de Agricultura, que es quien tiene la última palabra en estos permisos. Con todo, ha precisado que será necesario un acuerdo de agricultores y patronales que ayude a "equilibrar" el sector a largo plazo, "y evitar que de aquí a unos años falte uva". Según Gené, el 20% de excedentes de uva calculado por Unió de Pagesos para este verano en realidad acabará siendo de un 15% como máximo.
En el caso de las patronales, Toni Cruces (AVC) y Joaquim Tosas (AECAVA), han firmado una carta de apoyo entregada por Unió de Pagesos. La intención del sindicato es que estas cartas actúen como muestra de "frente común" a la hora de pedir implicación de la Generalitat para pedir al Estado español el aval para hacer el arranque social "como medida extraordinaria". Unió de Pagesos entregará estas demandas por escrito el lunes al conseller Ordeig durante la mesa del cava convocada en Vilafranca.
Cruces y Tosas han reafirmado la necesidad de hacer una "pausa" en los viñedos, de manera que el cultivo pueda "sobrevivir" para atender la demanda y a la vez ser "resiliente" al cambio climático. Desde las patronales admiten que "hay que hacer espacio" a los stocks acumulados y defienden la necesidad de recalcular la superficie cultivada para garantizar el futuro del sector.