La escalada de los precios de la vivienda durante los últimos años está ampliando las diferencias entre los diferentes mercados residenciales de Catalunya. Aunque la evolución del sector suele analizarse de manera agregada, los últimos datos del Portal Estadístico del Consejo General del Notariado muestran que las brechas entre territorios son cada vez más pronunciadas.
Según los datos analizados por Equito, el precio medio de la vivienda alcanza los 6.717 euros por metro cuadrado en el Eixample, el barrio más caro de Barcelona, frente a los 81 euros por metro cuadrado registrado en la Floresta, el municipio más económico de Catalunya. En términos prácticos, esto significa que el metro cuadrado en el barrio barcelonés es 90 veces más caro que en la localidad catalana con los precios más reducidos. "Cada vez observamos un mercado más segmentado, donde la evolución de los precios depende en gran medida de factores locales como la disponibilidad de vivienda, la presión de la demanda o la capacidad de atraer población e inversión", explica Robin Decaux, CEO y cofundador de Equito.
La diferencia resulta especialmente significativa si se traslada a una vivienda tipo de 100 m². Un inmueble de este tipo tendría un valor aproximado de 765.100 euros en el Eixample, frente a 8.100 euros en la Floresta. Más allá de estos dos extremos, los datos también muestran la fortaleza de algunos de los mercados residenciales más solicitados de Catalunya. Sitges registra un precio medio de 4.931 euros por metro cuadrado, situándose por encima de la media de Barcelona, que alcanza los 4.652 euros por metro cuadrado. "La vivienda sigue siendo uno de los principales activos refugio para muchas familias e inversores. En aquellos municipios donde la oferta es limitada y la demanda permanece elevada, los precios siguen mostrando una gran resistencia", añade Decaux.
Dos realidades inmobiliarias dentro de una misma región
Mientras que algunas zonas concentran una elevada actividad económica, un fuerte atractivo residencial y una oferta limitada de vivienda, otros municipios siguen afectados por procesos de despoblación y una menor demanda inmobiliaria, motivos por los que existe esta gran diferencia entre ambos municipios.
Pedralbes se ha consolidado durante años como una de las zonas residenciales más exclusivas de Barcelona y España, impulsada por la escasez de suelo disponible, la calidad del parque residencial y el interés que despierta entre compradores nacionales e internacionales. En el extremo opuesto se sitúan pequeños municipios del interior catalán, donde la presión más baja de la demanda mantiene los precios en niveles significativamente inferiores.
"Los datos ponen de manifiesto que ya no existe un único mercado inmobiliario catalán. Conviven realidades completamente diferentes dentro de una misma comunidad autónoma, con niveles de accesibilidad y precios que tienen poco que ver entre ellos", afirma el CEO de Equito. Según Robin Decaux, esta divergencia se podría mantener durante los años próximos a causa de la persistencia de factores estructurales como la escasez de vivienda disponible en determinados mercados, el crecimiento demográfico en las principales áreas urbanas y la limitada generación de nueva oferta residencial. "Mientras no se incremente de forma sostenida la oferta de vivienda en las zonas con más presión de la demanda, todavía observaremos tensiones de precios y diferencias cada vez más acusadas entre territorios", añade Decaux.
Nuevas fórmulas para acceder al mercado
La diferencia creciente de precios entre territorios también está impulsando la aparición de nuevas fórmulas de acceso a la inversión inmobiliaria. Mientras que la adquisición directa de una vivienda en determinadas zonas exige desembolsos cada vez más elevados, la digitalización del sector favorece modelos que permiten invertir en activos inmobiliarios con importes más reducidos. "Las barreras de entrada al mercado inmobiliario son cada vez mayores en determinadas ubicaciones. Esto está impulsando soluciones que permiten acceder a este tipo de activos de una manera más flexible y diversificada, adaptándose a una nueva generación de inversores", concluye Robin Decaux.
