El mercado bursátil español ha interrumpido este lunes su reciente trayectoria alcista con una clara corrección, abriendo una semana marcada por la tensión geopolítica y la incertidumbre comercial. El Ibex-35 ha iniciado la sesión con un descenso significativo del 1,10%, situándose en los 17.511 puntos. Este retroceso introduce una nota de cautela tras un período excepcional de récords consecutivos, y refleja un nerviosismo generalizado en las plazas europeas ante nuevas amenazas proteccionistas procedentes de Estados Unidos. Esta bajada contrasta vivamente con el éxito de la sesión anterior. El pasado viernes, el selectivo madrileño no solo logró romper por fin la resistencia psicológica de los 17.700 puntos, sino que cerró en un nuevo máximo histórico absoluto, situándose en 17.710,90 puntos.
Esta cifra representaba el octavo récord establecido en tan solo las dos primeras semanas del año, mostrando un impulso notable, pero que, en un análisis más detenido, ya exhibía signos de una posible extenuación. La misma dinámica de la semana pasada lo evidenciaba: a pesar de un balance positivo de cuatro jornadas, el avance acumulado semanal fue meramente de un 0,35%, un indicio claro de la lateralización que comenzaba a impregnar el mercado.
En la apertura de hoy, el panorama entre valores es desigual. Junto a los descensos, destacan con especial fuerza las caídas de Fluidra, que se deja un 2,25%, o IAG, que cede un 2,17%. En el polo opuesto, brilla con intensidad Indra, que se apunta una fuerte revalorización del 2,75%. Redeia, la antigua Red Eléctrica de España, también se mueve en territorio positivo, aunque con un avance más modesto del 0,67%.
El giro súbito del contexto inversor responde, fundamentalmente, a un factor externo de carácter político que ha enrarecido el ambiente en todo el continente. Durante el fin de semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una amenaza comercial directa contra ocho países europeos. En declaraciones públicas, Trump advirtió que impondría un arancel adicional del 10% sobre sus importaciones como represalia por su oposición unánime a su deseo de adquirir el control sobre Groenlandia. Esta isla, con un alto valor geoestratégico y grandes recursos naturales, se convierte así en el epicentro de una nueva disputa transatlántica.
La noticia ha impactado inmediatamente la psicología de los mercados, reintroduciendo un riesgo geopolítico y comercial que parecía dormido. Los inversores interpretan la medida como un escalamiento en las políticas unilateralistas de la administración estadounidense y como una señal que podría desencadenar nuevas oleadas de volatilidad y posibles represalias por parte de la Unión Europea. La incertidumbre sobre el alcance final de estas amenazas y sus posibles consecuencias para las empresas exportadoras europeas está provocando una reevaluación del riesgo y una venta selectiva de activos.
Así pues, la sesión de hoy se configura como un punto de inflexión potencial tras una racha alcista. Combina una corrección técnica tras múltiples récords con una reacción a un choque externo de carácter político. El desarrollo de la semana dependerá, en gran medida, de la evolución de esta crisis diplomática y de la capacidad de los mercados para asimilar este nuevo tipo de riesgo, no estrictamente económico, sino surgido de las tensiones entre los aliados tradicionales. El episodio recuerda la fragilidad de los mercados ante los discursos políticos y sitúa la atención en la posible materialización de estos aranceles y sus repercusiones para el tejido industrial y comercial europeo.
