Los expertos coinciden en la base del análisis del impacto económico de la guerra en Oriente Medio: su medida dependerá de la duración del conflicto y de cómo impacte en los precios energéticos y su traslado a los precios en general y a la inflación, y de si se produce una estanflación (alta inflación con estancamiento económico).
Las consecuencias que tendrá en el crecimiento del producto interior bruto (PIB) son, hoy por hoy, especulativas y volátiles, pues dependen de diversos factores y de cómo transcurra el conflicto bélico. A escala europea, el debate se centra principalmente en las consecuencias a corto y medio plazo del conflicto en Oriente Próximo sobre el mercado energético mundial y en las posibles iniciativas que podrían impulsarse rápidamente para contener la presión sobre los precios de la energía. También sobre la rotura de las cadenas de suministro a causa del cierre del estrecho de Ormuz.
El PIB entre el 2% y el 2,2% en 2026
Los analistas ven repercusiones a corto y medio plazo y, más a largo, si el conflicto se extiende. Como más inmediato, la Fundación de Cajas de Ahorros (Funcas) prevé que la guerra de Irán dispare la inflación de marzo hasta el 3,6% y que se eleve por encima del 4% en abril y mayo, para empezar a moderarse a partir de junio. Ello, tras conocerse que el IPC de febrero se ha situado en el 2,3%, manteniendo la misma tasa que en enero, pero rompiendo la tendencia descendente que inició en noviembre de 2025.
Funcas detalla que la tasa general de la inflación podría terminar el año con una media anual del 3,6% y la subyacente en el 2,5%, pero insiste en que las previsiones "son enormemente inciertas", ya que los precios de los productos energéticos dependen de la "imprevisible evolución" del conflicto. Las previsiones de Funcas se basan en un escenario central en el que el precio del crudo se mantiene en el entorno de los 102 dólares en abril y mayo, para descender lentamente a partir de junio y terminar el año en unos 81 dólares.
Apuntan también a una escalada del IPC por encima del 4% en abril y mayo, si bien a partir de junio iniciaría una desescalada hasta terminar el año con una tasa interanual del 3,4% y una media anual del 3,6%.
La fundación prevé además un impacto de dos décimas en el crecimiento, lo que situaría el avance del PIB en el 2,2% en 2026, un recorte que CaixaBank Research eleva a cuatro décimas, hasta el 2%, tomando como referencia un precio promedio del barril de petróleo de 82 dólares y un precio del gas en 45 euros por megavatio hora (MWh).
Freno al crecimiento
Consultado por Efe, el economista Manuel Hidalgo, profesor de la Universidad Pablo de Olavide e investigador de EsadeEcPol, explica que el impacto se absorberá sobre todo en el primer trimestre, para el que prevé un avance del PIB del 0,4%, la mitad del registrado en el último trimestre de 2025.
A su juicio, pese a las incertidumbres asociadas al conflicto en Oriente Medio, "no se contempla ninguna opción que suponga la contracción económica" e insiste en que la escalada de precios "será mucho menor que la registrada tras la invasión de Ucrania, con una inflación que se moverá en torno al 3% "y podría acercarse al 4%".
Contando con que la guerra se extienda "como mucho a finales de primavera", Hidalgo no atisba una situación "catastrófica", pero entiende que el Gobierno tiene que estar preparado para actuar y que podría ser oportuna una reducción del IVA y de la factura de la luz.
Rechaza que se vuelva a hablar de estanflación, una situación que no se ha vuelto a repetir desde la crisis del petróleo de 1973, pero un término que también volvió a los medios en 2022 con la invasión de Ucrania sin que nunca llegara a producirse. Es un fenómeno para el que no basta una subida del precio energético, sino que también requiere "una espiral de precios y salarios" que se mantenga en el tiempo sin que se adopten políticas económicas correctas, concreta el experto.
Tampoco comparte que se hagan paralelismos con la crisis del petróleo de 1973, que se produjo en un mundo en el que la actividad dependía de un crudo relativamente barato y accesible, mientras que ahora la dependencia de los combustibles fósiles ha disminuido, y ni las empresas ni los mercados de trabajo son iguales.
En el mismo sentido, el director de inversiones de ATL Capital, Ignacio Cantos, coincide en que el conflicto frenará el crecimiento, pero descarta un estancamiento de la economía, al tiempo que considera que el impacto en los precios del petróleo y el gas se moderará en cuanto se solucione el paso por el estrecho de Ormuz. "No debería ser una cosa prolongada en el tiempo. Inflación puntual no demasiado extendida en el tiempo sí, pero sabemos que cuando la inflación tiene un repunte importante, luego baja como una pluma", ha señalado en declaraciones a Efe.