Los datos del Ministerio de Transportes visibilizan la comparación de inversión en los dos principales corredores ferroviarios estatales, unas cifras que ponen de manifiesto el giro estratégico en la distribución de los recursos presupuestarios. Durante el ejercicio 2025, el Corredor Mediterráneo licitó actuaciones por valor de 895 millones de euros, una cifra notable, pero muy por debajo de los 3.123 millones que destinó el mismo período al Corredor Atlántico. Esta última cantidad representa un incremento del 122% respecto a 2024 y consolida la infraestructura atlántica como una de las grandes prioridades inversoras del departamento que dirige Óscar Puente.
Las diferencias no acaban aquí. En el ámbito de ejecución de obras, el Mediterráneo registró movimientos de tierras y colocación de vías por valor de 1.155 millones de euros durante 2025, mientras que las adjudicaciones de obras en este mismo corredor alcanzaron los 1.183 millones. El Atlántico, por su parte, ha mantenido un ritmo de licitación muy superior durante los cinco primeros meses de 2026, con otros 1.000 millones de euros que se suman a la cifra récord del año anterior. Estos datos reflejan un cambio de ciclo en la política de infraestructuras, después de años en que el corredor mediterráneo concentró la mayor parte de la atención ministerial.
Un Corredor Atlántico que atravesará trece regiones
El Corredor Atlántico discurrirá por un total de trece comunidades: Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Castilla y León, Aragón, Navarra, La Rioja, Madrid, Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía y Canarias. Actualmente, ya dispone de 33 estaciones con servicio de alta velocidad distribuidas en ocho comunidades y diecinueve provincias. El objetivo del Ministerio es que esta línea alcance unos estándares de velocidad, frecuencia y capacidades similares a los de su homólogo mediterráneo, que lleva décadas en desarrollo.
En cuanto al Corredor Mediterráneo, las previsiones para 2026 incluyen diversas actuaciones de gran importancia. En Catalunya, destaca la puesta en servicio de la terminal de mercancías de La Llagosta, que ya funciona desde el pasado mes de enero, y la finalización del tramo Martorell-Castellbisbal con su conexión a la fábrica de Seat. En el País Valencià, está prevista la entrada en funcionamiento de la segunda vía del trazado València-Castelló en ancho mixto, el nuevo acceso al puerto de Sagunt, la nueva terminal intermodal de la Font de Sant Lluís y el bypass de mercancías entre València y Almussafes. Todas estas actuaciones, sin embargo, se suman a un volumen de inversión muy inferior al que ha movilizado el Atlántico en el mismo período.
Los datos comparados entre ambos corredores reflejan un cambio de prioridades por parte del Ministerio, que durante años había centrado sus esfuerzos en completar el tramo mediterráneo a causa de su importancia para el comercio y el turismo. La aceleración del Atlántico responde a la voluntad de reequilibrar territorialmente las inversiones y de conectar por alta velocidad regiones del norte y el oeste peninsular que históricamente habían quedado relegadas. Los 3.123 millones licitados en 2025 suponen una apuesta sin precedentes por una infraestructura que debe servir para impulsar la economía de comunidades como Galicia, Asturias o Castilla y León. El reto, a partir de ahora, es que este ritmo inversor se mantenga en los próximos ejercicios y que las obras se ejecuten dentro de los plazos previstos.
