El Banc Sabadell ha decidido formar parte de Qivalis, el consorcio de grandes entidades financieras europeas que se creó a finales del año pasado con el objetivo de lanzar una stablecoin vinculada al euro en un entorno regulado y supervisado dentro de la Unión Europea. La incorporación del banco catalán se produce en el marco de una ampliación del consorcio, que ha pasado a contar con 37 instituciones financieras miembros y ha extendido su red a 15 países europeos. Esta masa crítica es fundamental para conseguir la escala necesaria que permita a la iniciativa competir con otros proyectos globales de monedas digitales.

El token de dinero electrónico, cuya primera emisión está prevista para la segunda mitad de este año, permitirá a los bancos desarrollar en el futuro nuevos servicios de pago rápidos, económicos y seguros a través de la tecnología blockchain. También facilitará nuevas funcionalidades de compensación y liquidación de activos digitales, como bonos tokenizados, que podrán transferirse de forma automática reduciendo el riesgo. La directora general de Operaciones y Tecnología del Banc Sabadell, Elena Carrera, ha destacado que la entidad lleva tiempo monitorizando y evaluando potenciales oportunidades en el ámbito de los activos digitales, y ha calificado Qivalis como "una excelente oportunidad de negocio que servirá para seguir aprendiendo de la tecnología blockchain". 

Estabilidad regulatoria y paridad con el euro

Uno de los principales atractivos de la iniciativa es que la stablecoin de Qivalis estará completamente alineada con el Reglamento de Mercados de Criptoactivos (MICA) de la Unión Europea, lo cual garantiza que operará dentro del marco legal comunitario y bajo la supervisión de las autoridades competentes. El consorcio espera conseguir próximamente la autorización del banco central de los Países Bajos para operar como una entidad de dinero electrónico. Una vez completados todos los desarrollos regulatorios y tecnológicos, la stablecoin estará totalmente sostenida por reservas de euros en una relación de uno a uno, un mecanismo diseñado para mantener un valor estable y evitar la volatilidad que caracteriza a otros criptoactivos.

Entre los posibles usos, Qivalis destaca la posibilidad de facilitar pagos transfronterizos instantáneos y de bajo coste, disponibles las 24 horas del día y con la opción de ser programados. Esta capacidad de programación abre la puerta a aplicaciones como pagos condicionados a entregas de mercancías o a fechas concretas, lo cual puede ser especialmente útil para empresas que operan en cadenas de suministro globales. Carrera ha señalado que la participación en Qivalis permitirá al banco implantar en el futuro casos de uso con stablecoins que beneficiarán tanto a clientes particulares como a empresas.

Las stablecoins están experimentando un gran crecimiento a escala global, y se estima que su valor de mercado supera los 290.000 millones de dólares (más de 246.000 millones de euros). A pesar de esta cifra, los analistas calculan que solo el 0,2% de la circulación mundial de estas monedas digitales corresponde a stablecoins vinculadas al euro. Esta infrarrepresentación contrasta con el peso real de la divisa comunitaria en la economía global, ya que el euro participa entre el 20% y el 25% de las transacciones mundiales con monedas convencionales. Esta brecha entre el peso del euro en el mundo físico y su presencia en el mundo digital es el vacío que pretende cubrir Qivalis.

El consejero delegado del consorcio, Jan-Oliver Sell, ha destacado que la expansión del proyecto supone "un salto gigante hacia un ecosistema 'on-chain' para el euro abierto y conforme a la normativa". Sell ha añadido que la incorporación de 25 nuevos socios demuestra que la mayoría de las entidades europeas ya han priorizado la liquidación on-chain nativa en euros en sus hojas de ruta de activos digitales. El directivo ha insistido en que "el euro es la moneda de Europa y la infraestructura financiera 'on-chain' debe sostenerlo: construida por instituciones europeas y gobernada por normas europeas".

El presidente del Consejo de Supervisión de Qivalis, Howard Davies, ha enmarcado el proyecto en una cuestión de autonomía estratégica para el continente. Según Davies, la infraestructura digital que promueve el consorcio es esencial si Europa quiere competir en la economía digital global mientras preserva su soberanía. "No nos limitamos a construir raíles de pago; estamos garantizando que los principios europeos queden incorporados en la próxima generación de dinero digital", ha argumentado. Davies ha concluido que la eficiencia en la infraestructura financiera es, en última instancia, una cuestión de soberanía, y ha advertido que el papel del euro en el sistema monetario de la zona euro dependerá cada vez más de si está presente como moneda principal de liquidación en los raíles por los que se mueve el valor global.