Carles Puig de Travy, decano del Col·legi d’Economistes de Catalunya, ha apuntado que los datos por sí solos dicen muy poco; la cuestión es cómo se interpretan. Y Oriol Amat, catedrático de la UPF, ha advertido que "cuando tienes tres economistas, tienes cuatro opiniones". El informe Fènix ha generado un gran debate en la comunidad académica, y la política no ha quedado al margen: mientras que Junts lo defiende, al Govern y al PSC les molesta porque pone en cuestión el crecimiento económico de Catalunya.

El informe, firmado por economistas y académicos, defiende que el crecimiento catalán de los últimos 25 años, basado en el volumen (PIB) y no en la calidad (renta per cápita), ha generado pobreza. Mantiene que hay sectores, como el turismo y la industria del cerdo, que son subvencionados y habría que reducir porque los salarios que se pagan no son suficientes para pagar el gasto social de los trabajadores que los cobran y los beneficiarios, no de los salarios, sino de los servicios, son no residentes (los turistas o los consumidores de la carne que se exporta).

Este martes, el Col·legi d’Economistes ha organizado un debate sobre el informe, que ni ha salido de la institución ni se ha mostrado a favor, ha subrayado el decano. Dentro de la comunidad, hay quienes están muy a favor y quienes están muy en contra, y en medio, toda la escala de grises. Oriol Amat es de los que ve un gris más oscuro porque considera que deja de lado muchos indicadores, mientras que Miquel Puig, uno de los autores, lo ha defendido: "Es un informe erizo, no un informe zorro. La zorra sabe muchas cosas; el erizo solo sabe una cosa, pero lo sabe todo de esa cosa. No queremos hablar de muchas cosas porque nos interesa poner el foco en una cosa".

El erizo ha entrado en la política catalana y sus púas han pinchado en algunos escaños del Parlament. Sobre todo, a la izquierda, y más concretamente, en el Govern, que se está agarrando a algunos buenos indicadores macroeconómicos, como el crecimiento del PIB, para hablar de buena salud de la economía catalana y, de rebote, de buena gestión. "Podríamos decir, sin miedo a exagerar, que la situación de la economía catalana es muy buena", aseguró la semana pasada el presidente, Salvador Illa, en la presentación de la Memoria Económica de Catalunya 2025, de la Cambra de Comerç de Barcelona.

Este martes, David Lizoain, director general de Análisis y Prospectiva Económica de la Generalitat, ha criticado que el informe hable de sectores subvencionados: "La terminología utilizada es cuestionable. Creo que genera más consenso hablar de derechos, de estado del bienestar, de solidaridad, y cuando hablamos de salarios, hablar de condiciones de vida". Lizoain ha cuestionado la tesis principal, el concepto Fénix, de que Catalunya necesite renacer de sus cenizas, y ha alabado la herencia económica recibida por el Govern socialista por parte del Ejecutivo de Pere Aragonès, que contaba con Miquel Puig en el equipo económico. Eso sí, ha admitido que "es evidente que los resultados en los últimos 25 años no han sido los deseables".

Las opiniones de los grupos políticos

En el debate también han participado representantes de los grupos parlamentarios, con un vídeo grabado por el diario Ara, coorganizador del debate. Antoni Castellà, de Junts per Catalunya, ha sido quien más ha defendido el informe desde su esencia, de cuestionamiento del modelo económico, no del fenómeno de la inmigración, como han hecho Aliança per Catalunya y Vox.

"Pone de manifiesto una verdad incómoda, que pone en cuestión el modelo económico del Govern: un modelo de crecimiento solo en cantidad, lo que hace compartir es pobreza. Lo importante es crecer en calidad para repartir riqueza", ha dicho el diputado de Junts, que ha asegurado que el informe defiende medidas que su partido hace tiempo que reclama, como "tratar la fiscalidad como una ayuda a la productividad, no con finalidades recaudatorias" o que el catalán sea obligatorio en el ámbito laboral. El PP también lo ha defendido: "Lo valoramos positivamente, necesitamos un marco que favorezca la productividad, el tamaño de las empresas", ha dicho Àngels Esteller.

Elena Díaz, del PSC, ha admitido que "hay que mejorar la productividad", pero ha añadido que "la respuesta es una mejora del modelo productivo, con más innovación, y mejorar el mercado de trabajo, pero no pasa en ningún caso por señalar a ningún colectivo de ninguno de los males". La CUP y los Comuns han criticado también que se señale la inmigración.

Esther Capella, de ERC, ha compartido el diagnóstico de que hay que ganar competitividad, pero no está de acuerdo sobre dónde hace énfasis el informe: "Los acentos se tienen que poner en garantizar salarios altos. Es básica la reindustrialización del país. La solución pasa por un salario mínimo catalán". El PP

En este punto del acto, Puig ya había aclarado que no se señalaba a los inmigrantes, sino que los subvencionados eran los turistas, no los inmigrantes que cobran "infrasueldos" por ofrecer servicios turísticos de bajo valor. Pero los políticos han entrado por vídeo y no han entrado en el debate.