La Unión Europea ha empezado a aplicar este miércoles las nuevas reglas sobre envases y residuos de envases, que obligarán a avanzar hacia embalajes reciclables a partir de 2030 e introducirán progresivamente objetivos de reutilización y de contenido reciclado, además de medidas para reducir la cantidad de residuos generados.
La industria española, en especial la de alimentación y bebidas, está comprometida en avanzar en la aplicación de estas normas, pero advierte que requiere un esfuerzo inversor importante. "Las empresas están destinando recursos a la modernización de procesos productivos, el desarrollo de envases más ligeros y eficientes y la capacitación de equipos”, recuerdan desde la patronal sectorial, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).
Los fabricantes consideran que algunas de las medidas que impone el reglamento comunitario son "técnicamente difíciles de llevar a cabo", por lo que piden que "los plazos que establece deberían incorporar periodos transitorios de adaptación”. De la nueva aplicación de la norma, este miércoles 12 de agosto, destaca la entrada en vigor de la prohibición del uso de las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en envases en contacto con alimentos, lo que obligará a revisar materiales, recubrimientos, tintas y adhesivos utilizados en numerosas aplicaciones alimentarias.
Fechas clave: 2028, 2035, 2040
Desde este miércoles, también se armonizan en el conjunto de la UE conceptos como productor y fabricante y entran en aplicación nuevas obligaciones de información para garantizar la trazabilidad de los recipientes, de manera que las autoridades puedan identificar al fabricante cuando detecten un producto que incumple las normas europeas. En este último caso, Bruselas ha aclarado que la información requerida no deberá aparecer necesariamente directamente sobre el producto, sino que podrá incluirse en documentos de entrega o envío, por lo que las empresas no deberán modificar inmediatamente el etiquetado de los productos que ya comercializan.
Para la industria de la alimentación y las bebidas hay otro hito importante dentro de todo el proceso de novedades: 2028. En ese año, se implantará un sistema armonizado de etiquetado de envases en toda la UE. Este sistema permitirá identificar de forma homogénea la composición de los envases y facilitará la correcta separación de residuos. También podrá incorporar soluciones digitales, como códigos QR, para ampliar la información disponible. Si en 2029 llegará la implantación de los Sistemas de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), el año siguiente concentrará buena parte de las obligaciones que exigirán una adaptación significativa de los envases actualmente presentes en el mercado, alertan desde FIAB.
A partir de 2035 ya no será suficiente demostrar que un envase es teóricamente reciclable y para poder comercializarse, deberá poder recogerse, clasificarse y reciclarse efectivamente mediante infraestructuras industriales existentes y operativas. La última gran fecha prevista en el Reglamento es 2040, cuando se incrementarán los porcentajes mínimos obligatorios de plástico reciclado aplicables a determinadas categorías de envases. Este requisito reforzará la demanda de materias primas secundarias y consolidará el papel del reciclaje como elemento esencial en la cadena de valor de los envases, consideran clave las industrias españolas de alimentación y bebidas.