Catalunya se ha consolidado como el segundo territorio del Estado con mayor volumen de empleo en el sector de la banca y los seguros, según los datos de un informe de Randstad. En la media del año 2025, Catalunya alcanzó los 75.476 ocupados, una cifra que representa el 16,1% del total del sector en todo el Estado. Aunque supone un descenso del 1,5% respecto al año anterior, cuando la media se situó en 76.624 trabajadores, Catalunya mantiene su importancia estratégica dentro del sector financiero.
En el conjunto del Estado, Catalunya se sitúa solo por detrás de Madrid, que lidera el empleo con un 36,7%, y por delante de Andalucía, con un 12,1%. Estos tres territorios concentran prácticamente dos tercios del empleo del sector en el Estado, lo cual refleja la correlación entre la actividad financiera y el peso económico de cada territorio. Madrid continúa siendo el gran centro financiero del Estado, pero Catalunya mantiene un peso significativo gracias a la presencia de sedes de grandes entidades bancarias, compañías de seguros y servicios auxiliares.
Estructura del empleo por segmentos
El informe desglosa la ocupación catalana por segmentos de actividad dentro del sector. Los servicios financieros concentran el mayor volumen de empleo, con 37.994 profesionales, lo cual representa el 14,8% del total estatal de este segmento. Por su parte, el segmento de seguros, reaseguros y fondos de pensiones privados reúne 26.579 ocupados, el 20,7% del total estatal. Finalmente, las actividades auxiliares al sector financiero alcanzan los 10.903 trabajadores, que suponen el 12,9% del global.
Esta distribución refleja la especialización del mercado catalán. Mientras que los servicios financieros tradicionales tienen un peso importante, el sector asegurador destaca especialmente por su alta concentración en Catalunya, que acapara más de una quinta parte de la ocupación de todo el Estado en este segmento. Las actividades auxiliares, que incluyen servicios externalizados como gestorías, asesorías y empresas de tecnologías financieras, mantienen un peso más modesto pero en crecimiento.
A escala estatal, la ocupación en banca y seguros alcanzó casi 493.000 ocupados en el cuarto trimestre de 2025, lo cual representa un crecimiento interanual del 6,2% respecto al mismo período del año anterior. Con esta cifra, el sector supone ya el 2,2% de la ocupación total en el Estado y mantiene una evolución positiva en sus principales segmentos. Las actividades auxiliares se consolidan como el principal motor de crecimiento del sector, con un incremento interanual del 25,5%, seguidas del segmento de seguros, que avanza un 8,2%. En cambio, los servicios financieros tradicionales presentan un leve descenso del 0,4%, afectados por la digitalización y la reestructuración de las redes de oficinas.
Uno de los rasgos distintivos del sector es su elevado nivel de cualificación. El 71% de las personas ocupadas dispone de estudios universitarios, un porcentaje que se eleva hasta el 83,3% en los servicios financieros. En este segmento, solo el 8,9% de los profesionales tiene estudios no profesionales. En cuanto a la estructura ocupacional, la ocupación está liderada por los técnicos y profesionales científicos y de apoyo, que representan el 59,5% del total. Les siguen los empleados contables, administrativos y de oficina, con un 28,8%, y los directores y gerentes, con un 10,6%. En conjunto, estas tres categorías concentran el 98,9% de la ocupación total.
En términos de género, la ocupación se mantiene prácticamente equilibrada. De las cerca de 493.000 personas ocupadas en el sector, 250.000 son mujeres, lo cual representa el 50,8%, una cifra superior a la media estatal. La presencia femenina es especialmente significativa en el segmento de seguros, donde alcanza el 63%, mientras que en servicios financieros y actividades auxiliares la distribución entre hombres y mujeres es más homogénea. Esta paridad contrasta con la de otros sectores de la economía donde la brecha de género continúa siendo amplia.
El reto del envejecimiento de la plantilla
El sector afronta un importante reto generacional derivado del envejecimiento de su plantilla. Desde el primer trimestre de 2022, el grupo de ocupados de entre 45 y 54 años supera de forma sostenida al grupo de 35 a 44 años, y la distancia entre ambos se ha ido ampliando progresivamente. Actualmente, el 52% del empleo se concentra en trabajadores mayores de 45 años. Por segmentos, los servicios financieros presentan la estructura más joven, con solo un 11% de empleados mayores de 55 años. En cambio, este porcentaje se eleva hasta el 25,3% en el sector asegurador y al 21,5% en las actividades auxiliares. Esta tendencia obligará a las empresas a diseñar planes de relevo generacional y a captar talento joven para compensar las jubilaciones previstas para los próximos años.
De cara a 2030, el sector avanzará hacia modelos de trabajo con una integración más elevada entre personas y tecnología, por encima de la media global. Se espera un aumento de la automatización y de los modelos de trabajo mixtos, así como una reducción de las tareas ejecutadas exclusivamente por personas, lo cual incrementará la necesidad de reciclaje profesional y de adaptación a nuevos roles.
Entre las tecnologías con mayor impacto destacan la inteligencia artificial y el procesamiento de la información, los robots y sistemas autónomos, así como las tecnologías cuánticas y de encriptación. Asimismo, tendencias como la ampliación del acceso digital, la adaptación al cambio climático y un menor ritmo de crecimiento económico condicionarán la evolución del sector durante los próximos años. Las empresas que consigan equilibrar la innovación tecnológica con la gestión del talento y la diversidad generacional serán las que mejor aprovechen las oportunidades de un mercado financiero en plena transformación.