El déficit fiscal que sufre Catalunya con el Estado supera los 21.000 millones de euros, según los últimos cálculos de la Conselleria de Economía, que ha incluido los resultados de las balanzas fiscales en 2021 y 2022 en el Informe económico y financiero que acompaña los Presupuestos de 2026 presentados este viernes. El déficit equivale al 8,2% del PIB catalán.
Economía ha incluido los cuatro métodos de cálculo: por flujo monetario, ajustando vía ingresos o vía gastos, y por carga-beneficio, también con los dos ajustes. El método flujo monetario ajustado por ingresos es el más aceptado y el que se puede comparar a lo largo del tiempo, y es el que ascendió a 21.092 millones de euros en 2022. El año anterior aún había sido más alto, de 22.013 millones, el 9,6% del PIB.
Para hacerse una idea, si se compara el déficit fiscal con los presupuestos, equivale a más de la mitad de lo que gastan todas las consejerías de la Generalitat, o a lo que gastan Salud y Educación, las dos que más se llevan.
El Govern incluye las cifras históricas del déficit fiscal, por flujo monetario ajustado por ingresos, que siempre se ha situado entre el 6% y el 10% del PIB, y con una media del 8,1%. Por lo tanto, a pesar de bajar, en 2022 el déficit se situó ligeramente por encima de la media histórica. Desde 2019, el dinero que va a Madrid y no vuelve ha superado cada año los 20.000 millones de euros.
Catalunya aporta el 19% del total al Estado, pero solo recibe el 14%
Las balanzas dejan en evidencia el desigual trato que recibe Catalunya como aportador y receptor de recursos a las arcas del Estado. En 2022, aportó 77.742 millones de euros en impuestos recaudados aquí, el 19,3% de la recaudación total del Estado. Esto es casi tres puntos por encima de lo que le correspondería por población.
A la hora de recibir, sin embargo, la lógica se invierte: el gobierno de Pedro Sánchez envió a Catalunya 56.650 millones de euros por el modelo de financiación, el 14% de lo que gastó en las autonomías y más de dos puntos por debajo de lo que le correspondería por habitantes. Entre 1986 y 2022, Catalunya ha aportado un 19,4% de los recursos de la administración central y la Seguridad Social, mientras que de media ha recibido solo el 13,9%.
Estas cifras explican el clamor que hay en Catalunya a favor de un nuevo modelo de financiación, pero también el desacuerdo en cuanto a su alcance. Y es que la reforma que se está negociando con el Gobierno, aceptable para el Govern de la Generalitat y para ERC, aportaría 4.686 millones más a las arcas catalanas, según cálculos de la misma consejería de Economía. Por lo tanto, no resolvería ni una cuarta parte del déficit fiscal.
La consejera de Economía, Alícia Romero, ha presentado este viernes en el Parlament los Presupuestos del 2026, la viabilidad de los cuales no está garantizada porque aún tienen que ser aprobados y, a estas alturas, no cuenta con suficiente apoyo para conseguirlo. Las cuentas prevén un gasto de 49.162 millones, un 22,8% más que los últimos aprobados, los del 2023.
