Los productores de mejillón del delta del Ebro calculan que entre un 80 y un 90% de la cría de mejillón de la bahía del Fangar ha muerto como consecuencia de las elevadas temperaturas del agua del mar durante este mes de agosto. Una vez finalizada la campaña, los mejilloneros habían trasladado más de un millón de kilos de semilla a esta zona para garantizar la siembra de la próxima cosecha en condiciones adecuadas. Pero el calentamiento del agua del mar, que según Gerardo Bonet, gerente de la Federación de Productores de Moluscos del Delta del Ebro (Fepromodel), llegó a los 31 grados durante varios días de la última ola de calor, las ha acabado matando. Esto les obligará, de nuevo, a tener que comprar cría en Italia o Grecia.

Los mejilloneros afectados accedieron este jueves a la zona donde se encontraba sembrada la cría en la bahía del Fangar para comprobar su estado. Según Bonet, en algunos casos la mortalidad es total, aunque en zonas próximas a la bocana de la bahía la supervivencia podría ser más alta. "Ahora tendremos que limpiar la cría muerta, sacarla, quitar las protecciones, perder lo que se ha hecho hasta ahora y empezar de nuevo: volver a sembrarlo todo para la cosecha de 2026", ha indicado.

Este año, los recolectores habían captado durante la campaña una cantidad de cría superior a la de años anteriores. Pero la mortalidad de este agosto obligará a los mejilloneros a volver a buscar y comprar semilla en otros países productores del Mediterráneo: Italia, principalmente, pero también Grecia. Bonet explica que mantienen la atención puesta en las condiciones de esas zonas para poder garantizar la cosecha del año próximo. Si las crías de allí sobreviven, los productores del Delta podrían adquirir entre 1 y 1,5 millones de kilos a partir de finales de septiembre.

No es la primera vez que se ven obligados a adquirirlas fuera debido a episodios de mortalidad en las aguas de las bahías del Delta. El año pasado, además, vieron cómo el precio de compra en otros países se disparaba hasta casi los 2 euros el kilo, una cifra inédita, casi el triple que hace pocos años. "Esperamos que esta vez no se llegue a esos precios", ha confiado Bonet.