Advanced Factories llega a su décimo aniversario replanteando cómo la potencialidad de la tecnología y la inteligencia artificial choca de lleno con los nuevos cambios laborales que se producen. A pesar de todo, desde este congreso que dio el pistoletazo de salida ayer martes y termina hoy, subraya la necesidad de la mano de obra y el talento. ON ECONOMIA ha podido hablar con diversos perfiles de directores de recursos humanos de aquellas empresas que muestran sus productos desde los estands y la respuesta es clara entre todos: "La IA automatiza y ayuda mucho, pero especialmente en cadenas de producción y pasos intermedios se necesita una mano de obra que no encontramos por ningún lado". Todos los testimonios, que han evitado dar sus nombres y la empresa a la que forman parte, son de Catalunya, pero también los hay de otras comunidades como Madrid, Andalucía o Castilla y León.

"Un fresador, ahora mismo, va muy cotizado. Demasiadas veces nos llegan ingenieros que no queremos porque no buscamos tanto esta figura y se frustran de que otros perfiles que han seguido la línea de la formación profesional cobren más, a pesar de no tener una licenciatura, y tengan un acceso más rápido a diferentes ofertas", sostiene una jefa de recursos humanos procedente de Zaragoza. Todo ello está generando auténticas burbujas laborales que ponen de manifiesto la falta de talento cualificado que, a pesar de la IA, todavía no tiene un sustituto concreto. En diferentes regiones y, a través del boca a boca de las mismas empresas, se crean bolsas de trabajo de jubilados que deciden maquillar su jubilación volviendo a sus oficios. Y vuelven porque, generalmente, son llamados por aquellas mismas empresas que los despidieron porque cerraban una etapa por edad y los acaban convenciendo para que vengan a hacer unas horas.

Caso alemán

La tendencia marcada por el absentismo y la falta de talento no es un problema solo de España, sino en el ámbito europeo. Alemania busca que sus jubilados vuelvan a trabajar para hacer frente al déficit de las pensiones; la edad de retiro subirá a 67 años en 2031. El año pasado, más de 1,1 millones de personas mayores trabajaban después de los 67 años, como parte de una población activa de 46 millones.

Mantener a personas mayores y de la tercera edad más tiempo en el mercado laboral es una prioridad del gobierno del conservador Friedrich Merz, que enfrenta el creciente déficit del sistema de pensiones en un país que envejece. El año pasado, el coste del sistema de pensiones subió a 408.000 millones de euros (475.000 millones de dólares), según los datos del Ministerio de Trabajo, un aumento del 60 % respecto al 2010. Las cotizaciones son insuficientes para cubrir las pensiones de los jubilados, que ahora representan una cuarta parte de la población, una situación agravada por la escasez de trabajadores cualificados. Durante años, la competitividad industrial alemana aseguraba el crecimiento económico, que financiaba un estado del bienestar generoso. Actualmente, este modelo se cuestiona.

Reforma para trabajar y ser jubilado

La última reforma en materia de jubilación en nuestro país también favorece que un jubilado pueda complementar su pensión. La reforma para mejorar la compatibilidad de la pensión de jubilación anticipada y parcial con el trabajo entró el pasado año 2025 y puede tener un efecto importante en las cifras de paro. La razón es que también se amplía la convivencia de las pensiones con una prestación o subsidio por desempleo. De hecho, en 2024, una media mensual de 249.492 jubilados y pensionistas aparecían inscritos como demandantes de empleo en los servicios públicos, sin contar como parados. Un 10,7 % más que en 2023. Sin embargo, las dudas crecen al entrar en el detalle de las cifras, que podrían incluir desempleados 'borrados' automáticamente por haber superado los 65 años, pero sin posibilidad aún de jubilarse. El Anuario de Estadísticas Laborales del Ministerio de Trabajo revela que los jubilados y pensionistas son el colectivo más numeroso de demandantes "excluidos del paro registrado", después de los 687.884 fijos discontinuos y los 440.559 demandantes ocupados, aunque a diferencia de estos, no hay muchas dudas de que estas personas no están trabajando. Esto no implica que los datos despierten otras preguntas.