El contexto geopolítico volverá a marcar una vez más el crecimiento económico en Europa. El conflicto de Irán "a priori tendrá un impacto negativo", reconoce el Banco Central Europeo (BCE), aunque dependerá "de la duración, la intensidad y la extensión del mismo". No obstante, la incertidumbre y la elevada volatilidad generada desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, dificultan las proyecciones económicas del BCE para este 2026, que tiene que barajar distintos escenarios posibles en estos momentos antes de decidir si sube los tipos de interés.

Así lo ha indicado este miércoles Luis de Guindos, vicepresidente del BCE, en un foro financiero organizado por Deloitte, donde ha recordado que la economía europea se estaba comportando "mejor" que el resto de mercados antes del inicio del conflicto. La inflación ya estaba en la senda positiva, incluso por debajo del objetivo del 2% de estabilidad de precios marcado por el Banco Central Europeo, y por ello, consideraban que los riesgos para la inflación "estaban controlados".

Pero en este contexto, "inicia la guerra en Irán" y entonces se han producido dos variables. La primera es que la guerra ha introducido más incertidumbre y volatilidad en el mundo, que ya era complicado y complejo en lo que respecta al panorama internacional. Lo que hace "que las proyecciones económicas sean más difíciles" de elaborar. El BCE estaba en ello y ahora tiene que basarse en muchos más escenarios.

"El impacto económico del conflicto dependerá de la duración, la intensidad y la extensión del mismo, pero a priori tiene un impacto negativo de crecimiento", ha reconocido. "El crecimiento será inferior y eleva la situación de inflación".

Por otra parte, ha agregado Luis de Guindos, quien considera que incluso "es más importante" está el impacto que está teniendo la guerra ya en los mercados financieros. "No podemos ignorar que a veces el impacto es más intenso", tal y como se ha visto en los últimos días con el desplome de las bolsas mundiales. Los mercados descontaban una situación muy propicia de política monetaria, ha señalado, "sin tensiones importantes".

Pero al encontrarse con el conflicto armado en Oriente, se descuenta que puede llevar a una inflación más intensa de lo que se estaba proyectando, "lo que agravaría el shock de oferta". De momento, ha señalado, el impacto está siendo "ordenado" y no se han visto problemas de liquidez en renta variable, fija o en los mercados de divisas. "Pero el potencial efecto que podría tener, es una de las principales vulnerabilidades". Por ello, ha insistido en que las proyecciones del BCE en política monetaria se irán adaptando según vaya avanzando el conflicto en Irán.

En cualquier caso, el exministro español espera "que se cumpla el escenario más conservador", lo que haría que los tipos de interés se mantuvieran anclados en el 2% actual. Y que no tuviera que subir el precio del dinero.