España es el principal productor europeo de aguacate, pero también de otra fruta exótica: el mango. Así pues, estos dos frutos se han convertido en uno de los mercados donde ambas categorías han acelerado con más claridad en los últimos años. En el caso del aguacate, el consumo en los hogares alcanzó en 2024 —últimos datos anuales disponibles— un valor estimado de 443,8 millones de euros, frente a 229,7 millones de euros en 2019, una evolución que prácticamente duplica la medida económica del mercado en cinco años. En volumen, el consumo en hogares pasó de 62.618 toneladas a 95.253 toneladas en este mismo período.
El subtropical ecológico español supera las 10.300 hectáreas y multiplica por siete la superficie en quince años. Esta expansión sustituye principalmente cultivos tradicionales menos rentables, como el cítrico (naranjos), buscando mayor rentabilidad y mejor adaptación a las condiciones climáticas actuales. La sustitución de naranjos por aguacates y mangos es común en el País Valenciano a causa de la mayor rentabilidad de estos últimos. Además del aguacate y el mango, la chirimoya, la papaya, el maracuyá y el lichi ganan terreno como alternativas de alto valor. En último término, en zonas de Andalucía, el aguacate y el mango están reemplazando cultivos más intensivos en mano de obra o de menos valor económico.
Una tendencia que no solo se limita al largo plazo. Entre 2023 y 2024, el valor del aguacate creció un 15,7%, ritmo que confirma el dinamismo de una categoría consolidada en el carrito de la compra, y que cuenta con una penetración superior al 80% y un consumo per cápita que se sitúa en torno a los 2 kilos por persona al año, según datos del Panel de Consumo Alimentario en los Hogares.
De la misma manera, el mango también crece con fuerza, con un valor de 121 millones de euros en 2024, y ya está presente en 5 de cada 10 hogares españoles.
Este buen momento en el mercado convive, precisamente, con el reto que aborda "Aguacate y mango de Europa: Frutas con corazón", una nueva campaña que se lanza para reforzar dos frutas que dan más valor económico que otras tradicionales o ligadas a nuestra tierra. "La familiaridad hace que el aguacate y el mango se consuman más como una rutina, sin que los consumidores lleguen a asociar siempre esta compra a una decisión informada sobre el origen, la estacionalidad o el diferencial del producto 'de aquí'", argumenta José Linares, presidente de la Organización Interprofesional del Aguacate y el Mango, Intertropic, que cuenta con el apoyo de la Unión Europea.
En esta distinción de orígenes, el máximo responsable de Intertropic subraya dos matices concretos. En el aguacate, destaca el perfil sanitario asociado al cultivo europeo, con ausencia de numerosos fitosanitarios permitidos en otras partes del mundo. Mientras que, en el mango, pone el foco en el resultado en boca, ya que el producto europeo cuenta con una madurez más avanzada y, por lo tanto, con un sabor más pleno, frente al mango de larga distancia que suele entrar al mercado todavía verde.
Unas cifras millonarias
Cuando en Europa se habla de aguacate y mango de origen europeo, se habla en un 80% de aguacate y mango producido en España. El país lidera la producción comunitaria y ha reforzado su base productiva, hasta situar en la actualidad la superficie de cultivo en unas 24.800 hectáreas de aguacate y 6.150 hectáreas de mango, según datos de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE), situándose como un proveedor de proximidad y con capacidad para suministrar parte de la demanda de los principales mercados del continente.
Solo en 2025, según datos ICEX–Estacom, las importaciones procedentes de España alcanzaron 64.247 toneladas de aguacate a Francia, 6.260 toneladas a Italia y 5.697 toneladas al Reino Unido, más de 76.000 toneladas en conjunto en estos tres mercados. En mango, España suministró en 2025 16.313 toneladas a Francia, 4.891 toneladas a Italia y 618 toneladas al Reino Unido, más de 21.800 toneladas entre los tres destinos. Desde 2020, el volumen agregado hacia estos países ha crecido un 16,6% en aguacate y un 22,9% en mango, como enclaves estratégicos. No obstante, Francia, Italia y Reino Unido marcan tres realidades complementarias. Francia es el gran mercado tractor del aguacate en Europa y un entorno donde el origen y la trazabilidad tienen cada vez más demanda; Italia acelera como mercado en expansión, con recorrido para consolidar hábitos de consumo; y el Reino Unido es un mercado maduro y competitivo, donde el reto no es introducir la categoría, sino hacer que se reconozca el diferencial del origen europeo frente a terceros países.
"El crecimiento del consumo en Europa es espectacular, y España juega un papel clave como principal origen comunitario. Ahora el reto es que este crecimiento se traduzca en un reconocimiento más elevado del valor del origen. La campaña pone el foco en lo que para un producto fresco es decisivo, una ventana comercial propia, proximidad y la capacidad de llegar al lineal en unas condiciones inmejorables, en su punto perfecto", explica Antonio Carpintero, director general de Intertropic.
Un marketing bien hecho
Según el último Eurobarómetro especial sobre seguridad alimentaria (EFSA), el 53% de los europeos considera que comer más frutas y verduras es fundamental para seguir una dieta saludable y, por otro lado, un 42% afirma fijarse en el origen del producto al comprar. A este contexto se suma la ventaja de la cercanía. El aguacate europeo se recolecta de noviembre a abril y el mango europeo de septiembre a octubre, un espacio propio en el ámbito comercial que, unido a la proximidad logística, permite que ambos frutos puedan estar en 48 a 72 horas en los puntos de venta de Europa. Esta rapidez favorece que conserven mejor sus cualidades organolépticas y beneficios nutricionales, y facilita que el consumidor los pueda disfrutar en su punto óptimo de maduración. Para reforzar que todo esto sea reconocible para el consumidor, "Aguacate y mango de Europa: Frutas con corazón" movilizará más de 9 millones de euros durante los próximos tres años en España, Francia, Italia y Reino Unido, el 75% financiado por la UE.
