Los mayores de 65 años tienen el triple de posibilidades de morir en la carretera que cualquier otra franja de edad. Casi 500 muertos de más de 65 años al año. Una cifra que podría multiplicarse teniendo en cuenta que dentro de 20 años el 30 por ciento de la población será de la tercera edad. Preocupa y mucho. Por eso en estos cursos los reciclan al volante. Les enseñan a utilizar las nuevas tecnologías, técnicas de emergencias o la postura ideal en el coche. Porque todo ha cambiado menos su forma de conducir. Y para que nos metamos en su piel hay un traje especial. Un simulador de tercera edad. Rodilleras para sentir las articulaciones con artrosis, la espalda curvada, un cuello sin movilidad o gafas que crean el efecto de las cataratas.