Las cifras parecen poner en duda la verdad revelada que llega desde Bruselas: aunque quizá –si alguien consigue solucionar los problemas aparentemente irresolubles que plantean- los coches eléctricos sean el futuro hay algo claro: no son el presente. Incluso, puede que les acabe sucediendo como en el pasado porque, conviene no olvidarlo, los coches eléctricos perdieron la primera batalla que libraron contra los de combustión durante el primer tercio del XIX

La opinión de Toyota
Mientras el debate se soluciona, algunas marcas toman posiciones. A una de ellas, además, conviene tenerla en cuenta: se trata, en concreto, de Toyota, el segundo fabricante del mundo después de Volkswagen. ¿Qué dicen? De momento, quien habla es Tomoya Takahashi, presidente de la división de competición de la marca, Toyota Gazoo Racing: "Puede que llegue un momento en el futuro en el que se prohíban los motores, pero los motores de combustión interna no son malos, el enemigo es el carbono", dice. Que en Toyota, marca responsable del primer híbrido comercial –el Prius- ha de tenerse en cuenta. Eso, precisamente –híbridos- es lo que quieren seguir construyendo. Y el mercado les da la razón: “Con la tecnología híbrida podemos reducir las emisiones de carbono y también podemos utilizar combustibles neutros en carbono", asegura.
Repsol
En Repsol, mientras, tiene ya respuestas para la preocupación que genera el carbono. Como Tkahashi, consideran que los motores de combustión no son un peligro en sí. De hecho, saben que, si se consigue un combustible neutro asequible, no habrá problemas para que los coches con motor convencional sigan circulando. En sus gasolineras ya lo venden: lo elaboran con residuos agrícolas. ¿Es una versión moderna del casi olvidado biodiesel? En realidad, sí. ¿Torcerán los eléctricos esta vez el brazo al motor de combustión y se vengarán de su derrota del XIX? En la medida en que las administraciones sigan primándolos, puede, pero si no son capaces de encontrar soluciones a sus tres grandes problemas (precio, deterioro de las baterías e insuficiencia de puntos de recarga) será muy difícil. De hecho, si el veto a las ventas de coches nuevos de combustión es más posible que el parque móvil empiece a parecerse más al de Cuba que al de el barrio donde vive Elon Musk.