Está claro que hay vida ahí fuera. Desde seres con forma humana hasta dinosaurios. ¿Pero dónde? Las lunas de los exoplanetas más lejanos reúnen las condiciones ideales para convertirse en lugares habitables para la vida extraterrestre. La última información recogida por un equipo de científicos de la Universidad Ludwig Maximilian de Múnich en Alemania sugiere que ciertas lunas que orbitan alrededor de planetas errantes podrían contener océanos de agua durante 4.300 millones de años. Tiempo más que de sobra para ver nacer la vida de miles de especies.
Qué es un planeta errante
Los astrónomos utilizan la denominación de planetas errantes para todos aquellos planetas que viajan por la inmensidad del espacio sin una estrella cerca. No orbitan en torno a ningún astro, simplemente se dejan llevar por la inercia de la gravedad a través de su galaxia.
La vida extraterrestre en una luna
Para que las lunas de exoplanetas lejanos tengan la capacidad de albergar vida extraterrestre se necesita que cumplan con dos factores clave: poseer una atmósfera densa y rica en hidrógeno y generar calor por las fuerzas de marea. Este último factor sucede cuando la gravedad del planeta estira y comprime constantemente a su luna, generando el calor interno suficiente para evitar que el agua se congele, incluso en el frío extremo del vacío interestelar.
De hecho, las atmósferas de hidrógeno son especialmente eficaces a la hora de retener calor durante miles de millones de años, mucho más que las atmósferas ricas en dióxido de carbono, puesto que perderían su efecto invernadero en temperaturas tan bajas.
La única gran desventaja de las lunas de estos planetas errantes que viajan perdidos por el espacio reside en su tamaño. Un cuerpo celeste de menores dimensiones pierde su atmósfera con más facilidad. Hasta ahora, no se ha encontrado ninguna luna que supere las dimensiones del planeta Tierra. Ganímedes, una de las lunas más famosas de Júpiter, tiene unos 5.200 km de diámetro; mientras que, por su parte, la luna Titán de Saturno tiene 5.150 km de diámetro. La Tierra tiene un diámetro de 12.742 km.