Cómo surgió la vida en la Tierra es una pregunta que la humanidad se ha hecho prácticamente desde siempre. Es una cuestión que aún no hemos conseguido responder al 100% y, ahora, unos investigadores sugieren que todo podría haber sido fruto de la suerte: una especie de lotería química cósmica que le tocó a nuestro planeta.

La Tierra podría haber ganado la lotería de la vida

La vida no puede surgir en un planeta a menos que ciertos elementos químicos estén disponibles en cantidades suficientes. De esta forma es como hemos encontrado planetas potencialmente habitables o en los que podría haber vida tal y como la conocemos. Dos de esos elementos más importantes son el fósforo y el nitrógeno.

El fósforo participa en la formación del ADN y el ARN, moléculas encargadas de guardar y transferir la información genética, además de ser fundamental en los procesos de obtención y uso de energía dentro de las células. Por su parte, el nitrógeno integra la estructura de las proteínas, indispensables para que las células se formen y cumplan sus funciones correctamente.

Ahora, un estudio de la ETH Zúrich revela que, para que un planeta sea habitable, debe contar con las proporciones exactas de oxígeno, fósforo y nitrógeno en el momento de formarse su núcleo. En la Tierra esto ocurrió hace unos 4600 millones de años, lo que le otorgó condiciones químicas excepcionalmente favorables para la vida.

Los planetas se forman a partir de roca fundida. Los metales pesados, como el hierro, se hunden y forman el núcleo, mientras que el material más ligero se convierte en el manto y la corteza. El nivel de oxígeno es crucial: poco oxígeno hace que el fósforo se una al hierro y se hunda, impidiendo el desarrollo de la vida; demasiado oxígeno deja el fósforo en el manto y hace que el nitrógeno escape a la atmósfera.

Este grupo de científicos ha descubierto que tanto el fósforo como el nitrógeno permanecen en el manto en cantidades suficientemente grandes solo dentro de un rango muy estrecho de condiciones de oxígeno, unas condiciones que se dieron en la Tierra. Por ejemplo, Marte se formó en condiciones de oxígeno fuera de esta zona óptima: más fósforo en el manto que en la Tierra, pero menos nitrógeno, lo que generó condiciones difíciles para la vida tal como la conocemos.

Estos hallazgos podrían revolucionar la comprensión científica de la habitabilidad. La presencia de agua en un planeta no garantiza su habitabilidad. Este estudio argumenta que un planeta puede tener agua pero ser químicamente inadecuado para la vida desde su formación. Si los niveles de oxígeno fueron incorrectos durante la formación del núcleo, es posible que el planeta nunca haya conservado suficiente fósforo y nitrógeno en las zonas donde la vida podría aprovecharlos.