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¿Viste la cinta Backrooms? Se podría decir que este espacio cobró vida en internet tras la difusión en 2019 en el foro 4chan de estas imágenes asociadas al tema. Su esencia grande es gracias a Kane Parsons que publicó su serie en YouTube, que pudo crear con un programa que generaba imágenes por ordenador. Mucho tiempo después, el estudio de Hollywood A24 le propuso expandirla al mundo del cine. Transformó estas imágenes de baja resolución en una exploración cinematográfica inmersiva, convirtiéndose en uno de los entornos más reconocibles en cuanto a terror se refiere

Algo está sucediendo después de este éxito del cine; en su primera semana recaudó más de 100 millones de dólares en taquilla a nivel mundial. Es claro que no surgió de la noche a la mañana, sino que se gestó desde el año 2023. Una cinta que explica el concepto de estos backrooms como exploración de la salud mental. El proyecto surgió con una imagen, un laberinto de habitaciones de color amarillo sin ventanas y con luces fluorescentes en el techo, pero ya hay lugares en internet donde el relato se sigue alimentando respecto a que Backrooms puede ser una dimensión oculta en la que la gente podría llegar a encontrarse de manera accidental, tal y como evidencia esta publicación en The Conversation.

El fenómeno detrás de Backrooms, el internet lo sigue alimentando como un lugar al que podríamos llegar

Hoy es más fácil que nunca hacer de un lugar algo viral y eso es lo que está sucediendo con Backrooms. Basta con ver todos los contenidos alrededor de la cinta que se han generado, las miles de interacciones con las que cuenta y la gente más expectante que nunca. En Reddit vemos cómo este hilo tiene miles de miembros y en redes sociales como TikTok e Instagram tienen más de medio millón de publicaciones. Los usuarios se han dado a la tarea de crear más espacios a través de mapas, entradas de diario ficticias, guías de supervivencia, vídeos y exploraciones que parecen darle mayor profundidad. 

Trailer de la película Backrooms

Esta actividad se podría catalogar como un viaje a través de leyendas en línea, tal y como atribuye el autor Michael Kinsella en su libro. Todas las actividades están dando resultado a un gusto en común entre la gente, el turismo oscuro. Las personas se sienten atraídas por esta clase de lugares que están asociados a la muerte, la tragedia, el desastre y hasta lo inquietante. Todos los lugares abandonados, vinculados a eventos históricos que sean perturbadores y hasta antiguas prisiones, están siendo más explorados. Backrooms viene a ser un territorio nuevo donde muchos usuarios pueden participar abriendo la brecha hacia un turismo oscuro virtual.

Los Backrooms como tal no tienen un antecedente como una mitología, una realidad geográfica o una narrativa definida, por lo que los usuarios les pueden dar su propia narrativa. La cultura digital está transformando la experiencia y los usuarios están rompiendo las fronteras sin estar presencialmente. Lo que es más intrigante es cómo el público se ha interesado por algo que no existe físicamente, salvo por el metraje hecho por el propio Parsons en una mueblería en el estado de Wisconsin en Estados Unidos.