Hansi Flick ha tomado una decisión importante con Alejandro Balde y Wojciech Szczęsny. Los dos se han caído prácticamente por completo de sus planes para esta temporada y el motivo va más allá del rendimiento. El técnico alemán no termina de verlos plenamente conectados con el proyecto y considera que, en un curso tan importante como este, necesita futbolistas con la cabeza puesta al cien por cien en competir, entrenar y pelear cada minuto.
La situación de ambos es diferente, pero la conclusión es la misma. Balde lleva tiempo perdiendo peso y su futuro ha estado rodeado de dudas, mientras Szczęsny tampoco transmite a Flick la sensación de estar completamente centrado en recuperar un papel protagonista. El entrenador entiende que el talento no basta si detecta desconexión, falta de intensidad o una predisposición menor que la de otros compañeros.
Balde deja de ser una alternativa real
En el caso de Balde, el problema viene de atrás. Flick ya había reducido mucho sus minutos al final de la pasada temporada y la aparición de Xavi Espart terminó de complicar su situación. El joven lateral está ofreciendo un nivel alto, mientras Balde no ha conseguido responder con la misma continuidad. Además, el cuerpo técnico percibe que toda la incertidumbre sobre su futuro ha terminado afectando también al jugador.

Hansi Flick quiere laterales agresivos, atentos y completamente comprometidos con cada entrenamiento. Si no ve esa respuesta, no piensa mantener jerarquías por nombre o pasado. Por eso, Balde ha pasado de competir por un puesto a quedar prácticamente fuera de la rotación principal.
Szczęsny tampoco convence por actitud
Con Szczęsny ocurre algo parecido. El portero tiene experiencia y calidad, pero Flick necesita una competencia interna mucho más intensa. La sensación es que no está transmitiendo el hambre necesaria para cambiar la jerarquía de la portería, y eso lo ha ido alejando de las decisiones importantes. El técnico alemán está siendo especialmente duro con este tipo de situaciones. Para él, estar en el Barça exige una implicación total, incluso cuando un jugador sabe que parte como suplente.
Balde y Szczęsny todavía pertenecen a la plantilla, pero su papel ha cambiado mucho. Hansi Flick no los descarta únicamente por lo que hacen dentro del campo, sino por lo que percibe alrededor de ellos. Y cuando el entrenador deja de ver a un futbolista completamente conectado con el proyecto, recuperar su confianza se vuelve mucho más complicado.