Los vecinos de Hansi Flick, sobre sus costumbres en Sarrià: “Es muy tranquilo, no se deja impresionar”

Hansi Flick vive en Barcelona con una normalidad que sorprende teniendo en cuenta el nivel de exposición que acompaña al banquillo del Barça. En Sarrià, donde reside, quienes coinciden con él destacan una rutina muy alejada del ruido que rodea al fútbol profesional. Paseos tranquilos, momentos sentado en un banco y una actitud discreta forman parte de una vida cotidiana en la que intenta pasar desapercibido siempre que puede.

Uno de los lugares donde más fácil resulta verlo es el parque del Turó, uno de los rincones más agradables y discretos de la zona alta de la ciudad. Allí puede caminar sin demasiadas interrupciones, sentarse a mirar el móvil o simplemente leer. La escena contrasta con la presión constante que soporta cada semana en entrenamientos, partidos y ruedas de prensa.

El parque del Turó se ha convertido en uno de sus refugios

Flick parece haber encontrado en ese entorno un espacio donde bajar el ritmo. El parque ofrece justo lo que busca: tranquilidad, vegetación y suficiente anonimato para no sentirse observado de manera permanente. No necesita hacer grandes planes para desconectar; le basta con una rutina sencilla y repetida.

Hansi Flick Barca
Hansi Flick Barca

Quienes lo conocen bien insisten en esa misma característica. “Es una buena persona, un buen amigo, muy fiel y, sobre todo, muy tranquilo. No se deja impresionar por demasiadas cosas”, resume alguien de su entorno. Una descripción que encaja con la imagen que transmite lejos de los focos.

La presión del Barça no cambia su forma de ser

Dentro del vestuario, Flick puede ser exigente, directo y muy riguroso con las normas. Fuera, sin embargo, su carácter parece mucho más pausado. La fama, el dinero o la notoriedad no parecen modificar demasiado sus costumbres diarias. Ese equilibrio también ayuda a entender cómo afronta momentos de máxima tensión deportiva. Mientras alrededor del Barça todo puede convertirse rápidamente en un debate enorme, Flick mantiene una rutina sencilla y una forma de vivir bastante estable.

En Sarrià ya se han acostumbrado a verlo como un vecino más. Puede pasear, sentarse en un banco o leer sin necesidad de llamar la atención. Y probablemente esa sea una de las razones por las que se siente tan cómodo allí: ha encontrado un lugar donde el entrenador del Barça puede desaparecer durante un rato y volver a ser simplemente Hansi Flick.