En Star Wars hay dos naves míticas, el X-Wing que utilizaba la Alianza Rebelde, y que se replicó en la vida real por parte de Boeing, y el caza TIE del Imperio. Este último tiene un diseño icónico, pero lo más interesante de todo es que parte de principios científicos reales aplicados por la NASA. La realidad está empezando a parecer ciencia ficción.
Los cazas TIE de Star Wars utilizan una tecnología de propulsión real que la NASA ya ha utilizado
Aunque cueste imaginarlo, hay una conexión bastante clara entre la ciencia espacial real y los cazas TIE de Star Wars. Y es curioso porque esta conexión real está en el propio nombre de la nave espacial: Twin Ion Engines (Motores de iones gemelos). Y pienses que es solo un detalle estético. Este tipo de propulsión existe y lleva décadas desarrollándose en el mundo real, siendo uno de los avances más importantes en la exploración espacial moderna.
Un buen ejemplo es la sonda Dawn de la NASA, que utilizaba propulsión iónica para recorrer grandes distancias con una eficiencia muy superior a la de los motores tradicionales. Sus propulsores, de apenas 30 centímetros, funcionan ionizando xenón mediante energía eléctrica, generando un empuje constante y extremadamente eficiente. Además, producen ese característico brillo azulado que recuerda inevitablemente a las estelas que dejan los cazas TIE en Star Wars.
Más allá de la propulsión, la saga también juega con otro concepto fascinante: el viaje a velocidades cercanas a la luz. Aunque en la práctica seguimos muy lejos de algo así, algunos estudios teóricos —como uno publicado en 2021 por investigadores de la Universidad de Göttingen— sugieren que podría ser posible si lográramos aprovechar la energía del vacío del espacio. Por ahora es solo una hipótesis, pero como suele ocurrir en ciencia, muchas ideas que hoy parecen imposibles empiezan precisamente así.
