Ducharse es necesario, placentero y, por lo visto, también poco recomendable para nuestro planeta si se hace a lo loco y gastando más agua de la necesaria. Según la Organización Mundial de la Salud, una ducha de diez minutos supone gastar 200 litros de agua y eso, consideran desde este organismo, no es sostenible. Por eso, la empresa Oasense ha diseñado un cabezal de nombre Reva que permite reducir el gasto de agua y disfrutar de este placer necesario y cotidiano sin que nuestra conciencia nos lo reproche.

 

¿Cómo es este cabezal?

Se fija en la pared y, como dispone de una serie de sensores en su interior, es capaz de controlar la potencia del agua que necesitamos y hasta reducir el flujo para ahorrar agua. La reducción de la potencia, la temperatura y el caudal es posible gracias a un sistema de detección por infrarrojos que identifica los momentos en los que el usuario de la ducha se aleja del difusor y que permite, además, recuperarla cuando es necesario. El sistema es tan sensible que puede, incluso, detectar si hay demasiado vapor en la estancia y puede, también, memorizar diferentes perfiles de uso según los gustos del usuario.

Ahorro

Todo ello se completa con un sistema de encendido y apagado sin contacto que no obliga al usuario a hacer ninguna acción más allá de la primera instalación. Después, basta con abrir el grifo y ponerse bajo él para que todo funcione y podamos ahorrar más de un 15% de agua al mes y, también, una notable cantidad de electricidad o gas. Hacerse con uno cuesta 350 euros.