Viajar a Marte en apenas un mes parece ciencia ficción, pero es precisamente lo que aseguran estar investigando científicos rusos. Un equipo del Instituto Troitsk, perteneciente a Rosatom, ha presentado un prototipo de motor de plasma que, según sus responsables, podría reducir el tiempo de viaje al planeta rojo desde los actuales seis o nueve meses hasta un intervalo de entre 30 y 60 días.
La propuesta ha despertado un gran interés porque, si llegara a hacerse realidad, cambiaría por completo la exploración espacial tripulada. Sin embargo, entre el prototipo de laboratorio y una misión real todavía existe un enorme camino por recorrer.
El motor de plasma que podría cambiar los viajes espaciales… aún está lejos de convertirse en realidad
La idea detrás de este motor es muy diferente a la de los cohetes actuales. Mientras los motores que todos conocemos generan empuje quemando grandes cantidades de combustible en pocos minutos, este sistema apuesta por una propulsión eléctrica basada en plasma. Para ello, utiliza hidrógeno que se convierte en plasma y después es acelerado mediante campos electromagnéticos hasta alcanzar velocidades cercanas a los 100 kilómetros por segundo.
La principal ventaja de estos motores no es su fuerza inicial, sino su capacidad para funcionar durante semanas o incluso meses de forma continua. A diferencia de un cohete tradicional, que consume casi todo su combustible durante el lanzamiento, un motor de plasma puede seguir acelerando una nave poco a poco durante gran parte del viaje, lo que permitiría alcanzar velocidades mucho mayores en misiones al espacio profundo.
Sin embargo, eso no significa que podamos viajar a Marte en 30 días con la tecnología actual. El prototipo ruso todavía está en fase de desarrollo y necesita superar grandes retos, como generar suficiente energía para alimentar el motor, controlar el calor producido y garantizar que el sistema pueda funcionar de forma fiable durante meses en una misión tripulada.

Además, el viaje a Marte depende de muchos más factores que la velocidad del motor. La posición relativa entre la Tierra y Marte cambia constantemente; existen ventanas de lanzamiento muy concretas y una nave también necesita tiempo para frenar antes de llegar a su destino.
Rusia tampoco está sola en esta carrera. Desde hace años, la NASA investiga diferentes sistemas de propulsión eléctrica para futuras misiones al espacio profundo. Uno de los proyectos más conocidos es VASIMR, desarrollado por la empresa Ad Astra Rocket Company, que también utiliza plasma para generar empuje de forma continua. Además, el MIT ha creado recientemente un motor para ir a Marte muy prometedor que utiliza ambas tecnologías.
La Agencia Espacial Europea y otros programas espaciales internacionales también estudian tecnologías similares, ya que la propulsión eléctrica es considerada una de las mejores alternativas para los viajes interplanetarios del futuro.
Lo más probable es que las primeras misiones tripuladas a Marte combinen cohetes químicos para despegar de la Tierra con motores eléctricos o de plasma para el viaje por el espacio. En ese contexto, el proyecto ruso resulta muy prometedor y sigue la misma línea de investigación que otras agencias espaciales, aunque todavía está lejos de demostrar que sea capaz de llevar astronautas al planeta rojo en solo 30 días.