Los robots han salido de los laboratorios para tomar las calles de China. Desde hace una década, el país asiático se ha perfilado como el más dominante en esta área de la tecnología con lanzamientos constantes por parte de empresas como Xiaomi, Unitree Robotics o la emergente Agibot. Y aunque las pruebas han demostrado que las máquinas no son cien por ciento fiables, hacían pensar que la integración con la sociedad tardaría un par de años más, no ha sido así.

La llamada inteligencia artificial física que promueve el Estado pasa por expandir la robótica en tantas áreas como sea posible. Ante la medida, empresas tradicionales y emergentes han desplegado proyectos ambiciosos para materializar propuestas especializadas y costosas, hasta de humanoides asequibles. Todo bajo la mirada externa de Estados Unidos y otros países que han demostrado que seguir este ritmo se ha vuelto cuesta arriba.

El despliegue de la robótica en China cada vez es más difícil de alcanzar

Los ejemplos más notables del liderazgo chino en la robótica ligada a la industria del transporte los representan BYD, que inauguró su primera división de robótica en 2022. Poco después le siguió Geely, que desde 2024 cuenta con partes de la línea de producción cien por ciento a cargo de robots. Mientras que Chery despliega un humanoide en sus tiendas y fábricas. Y Xpeng se ha enfocado en la producción masiva de bípedos este año y planea licenciar su modelo VLA 2.0 a Volkswagen para coches, robots y vehículos voladores.

En el desarrollo y fabricación de robots humanoides de propósito general, AgiBot se ha convertido en la principal representante al alcanzar el hito de fabricar su humanoide número 10.000 el pasado 28 de marzo. Al día siguiente, Leju Robotics inauguró una planta equipada para producir otros 10.000 al año en Guangdong.

A la par, compañías buscan innovar en otros sectores como coches voladores. Uno de los casos más notables está liderado por Xpeng Aridge con su ambicioso coche bimodal Land Aircraft Carrier,que pretende llegar al mercado en 2026.

El liderazgo de China en el sector tecnológico se debe, en gran medida, a su estrategia de optimización de costes y eficiencia productiva. Al integrar la robótica industrial como el motor principal de su manufactura, el país ha logrado reducir drásticamente los tiempos de fabricación, permitiéndole competir con precios más bajos y mayor volumen que el resto del mundo.

Según el Informe Mundial de Robótica 2025, esta apuesta alcanzó un nivel histórico con la instalación de 295,000 robots industriales en un solo año, la cifra anual más alta registrada hasta la fecha, lo que consolida su posición como la potencia más dominante en la automatización global.

Los resultados hablan por sí solos y dejan claro que el dominio chino no es solo por ingenio tecnológico, sino por una estrategia nacional de expansión que abarca desde humanoides accesibles hasta infraestructura de transporte avanzada.