Aunque gigantes del comercio electrónico como Amazon redoblan sus apuestas por mensajeros autónomos, la convivencia entre máquinas sigue dejando episodios preocupantes. El último episodio, ocurrido en las calles de Chicago, ha dejado una marquesina de autobús destrozada y una pregunta en el aire: ¿están estas máquinas realmente preparadas para compartir nuestro espacio?

Un robot repartidor se volvió viral por las razones equivocadas

Posts from the chicago
community on Reddit

El incidente, que se hizo viral gracias a un vídeo publicado en Reddit, muestra a un pequeño robot de la empresa Serve Robotics detenido bajo una parada de autobús, rodeado de cristales templados destrozados. Según las imágenes del hecho,  el robot parecía haber perdido la noción del espacio, avanzando unos metros solo para terminar frenado contra un muro antes de que la empresa acudiera a rescatarlo.

La automatización de la última milla se ha vendido como la solución definitiva para la logística urbana, pero la realidad en las calles está demostrando ser mucho más caótica que en las simulaciones de laboratorio. Mientras tanto, la tecnología que los guía y los compone sigue avanzando por caminos inesperados.

Hay una comunidad dispuesta a guiar el camino de la IA

Según recientes informes, muchos de estos sistemas de navegación se están perfeccionando gracias a los millones de fotos enviadas por jugadores de Pokémon Go, las cuales sirven para mapear el mundo físico con un detalle que los satélites no alcanzan.

Paralelamente, en China se presentan innovaciones como el LinkerBot, cuyas manos robóticas prometen una destreza casi humana. Sin embargo, de poco sirve tener dedos de alta precisión o mapas detallados si el software central no es capaz de procesar un impacto contra una parada de autobús.

Este "fallo de servicio" recuerda a otros incidentes recientes, como el de un robot bailarín en California que estuvo a punto de causar estragos en un restaurante, reforzando la idea de que la precisión que se les presupone es todavía una meta lejana.

Sin duda, este episodio es un recordatorio de que la tecnología autónoma se encuentra todavía en una fase de "ensayo y error". Si bien las máquinas pueden seguir rutas, aún carecen del sentido común necesario para gestionar imprevistos o evaluar los daños que causan. H

asta que la capacidad de reacción de estos repartidores esté a la altura de su ambición logística, es probable que seamos testigos de escenas donde el futuro parece involucrar un caos metálico recorriendo nuestras aceras.