Llevan instalados desde este mes de septiembre y son 17, pero no habían empezado a funcionar a pleno rendimiento hasta ahora que se ha iniciado 2023. Están en Barcelona y, después de un primer mes activados con, explican desde Tráfico, “función pedagógica” y tres con “función informativa” han empezado ya a multar. Lo hacen con eficacia, además: una sanción cada cuatro minutos.

barcelona radares
 

Precaución extrema

Lo 17 radares instalados están preparados para multar a velocidades ciertamente bajas pero que no son otras que las fijadas por los límites legales. Una docena de ellos se ubica en el entorno de centros escolares, áreas de juego infantil y zonas en las que la prioridad es para el peatón. Se trata de espacios conocidos como Zonas 30 y, en ellos, superar los 30 km/h implica sanciones. El resto, están instalados en áreas en las que la velocidad máxima es de 50 km/h, como en todas las zonas urbanas, pero se ubican cerca de intersecciones con alta siniestralidad, y vías clave del Eixample que habitualmente soportan mucho tráfico Las multas que imponen estos radares van desde los 100 hasta los 600 euros. Si se sobrepasa la velocidad máxima permitida en 20 km, se pierden puntos

¿Cómo funcionaban hasta ahora?

Los radares regulan, especialmente, cruces de vías y una pantalla junto a algunos de ellos advierte de la velocidad a la que se atraviesa la intersección o el punto controlado por el radar. Después, durante los tres meses primeros de funcionamiento, se enviaron cartas a los conductores que superaban las velocidades máximas permitidas en estos puntos de la trama urbana, pero sin multas. Ahora, ya se sanciona. Y uno de estos radares, situado en el cruce de las calles Enteça y Provença, impone una multa cada cuatro minutos. Cuidado por tanto, si se circula por Barcelona.