La inteligencia artificial es una de las tecnologías más importantes que han aparecido en las últimas décadas. Una tecnología que ha experimentado una evolución vertiginosa y que se perfila como uno de los grandes pilares de la estructura laboral del futuro. Por lo tanto, tarde o temprano nos haremos la gran pregunta: ¿Está preparada la IA para gobernar un país?
Y un grupo de investigadores ha intentado resolver este dilema con la tecnología actual: en una simulación de sociedad autónoma gobernada por IA. El ensayo denominado Emergence World ha sido realizado por la startup Emergence AI. Y los resultados son, cuando menos, curiosos.
Esto es lo que ocurre cuando dejas a la IA gobernar durante 15 días
La simulación era mucho más compleja que reunir a varias IA en una ciudad virtual. Cada mundo contaba con 10 agentes autónomos con roles diferentes, más de 40 ubicaciones —como ayuntamientos, comisarías, bibliotecas o negocios— y una economía basada en recursos limitados. Los agentes tenían que trabajar, comerciar y cooperar para sobrevivir, ya que perdían energía con el paso del tiempo y podían llegar a “morir” si no conseguían suficientes recursos.
Además, disponían de más de 120 herramientas para comunicarse, investigar, votar, gestionar recursos o crear alianzas. También contaban con memoria persistente, lo que les permitía recordar decisiones pasadas, conflictos y relaciones con otros agentes. La simulación incluía sistemas democráticos para aprobar leyes, redactar constituciones o expulsar miembros de la comunidad mediante votación.
Lo más interesante es que los investigadores establecieron normas básicas, como no robar, no mentir o no destruir propiedades, pero aun así dieron a las IA la capacidad de hacerlo. El objetivo era comprobar cómo se comportaban cuando podían elegir entre respetar las reglas o incumplirlas. Para acercar aún más el experimento al mundo real, los agentes tenían acceso a noticias reales, internet y un ciclo horario sincronizado con la ciudad de Nueva York.
En cuanto a los resultados, es muy llamativo cómo cada modelo desarrolló una “sociedad” completamente distinta pese a partir de condiciones idénticas. En el mundo gobernado por Claude, la dinámica evolucionó hacia una estructura estable y cooperativa. Los agentes fueron capaces de organizarse, crear normas y mantener un sistema democrático funcional, con baja conflictividad y prácticamente sin conductas delictivas, lo que generó una sociedad bastante ordenada dentro de la simulación.
En cambio, con ChatGPT, el sistema fue más irregular. Aunque no derivó en un colapso social inmediato, los agentes mostraron problemas de coordinación a largo plazo: fallos en la gestión de necesidades básicas y una pérdida progresiva de estabilidad; su sociedad aguantó solo siete días. No fue tanto un escenario caótico, más bien una ineficiencia acumulada que terminó con la sociedad.
El caso de Gemini fue mucho más extremo. La simulación registró un aumento muy alto de comportamientos antisociales, con 683 delitos contabilizados, como robos o engaños, lo que derivó en un entorno inestable y difícil de controlar. Finalmente, el mundo de Grok fue el más disruptivo: la dinámica degeneró rápidamente, con conflictos constantes con 183 delitos contabilizados y un colapso total de la población en solo cuatro días.
La conclusión del experimento es clara: no basta con asumir que la IA “se comportará bien” cuando se la deja actuar sola durante días o semanas. La misma tarea, con distintos modelos, puede dar resultados totalmente opuestos, desde sociedades estables hasta colapsos completos.
