De acuerdo, el resultado de las pasadas Generales ha complicado la gobernabilidad –vistas las posturas de unos y otros- hasta límites que costaba imaginar, pero en términos laborales la actual composición de la Cámara Baja y la Cámara Alta ofrece una oportunidad muy clara para luchar contra el edadismo. ¿Por qué? Lo explica Antonio Vieito en su perfil de Linkedin.

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Profesionales de 25 a 72 años

Si bien es cierto, y así lo explica Vieito en su apunte, que el edadismo es un grave problema en ámbitos laborales privados, la actual composición del Congreso y del Senado demuestra que en ámbitos públicos el edadismo no tienen incidencia alguna. Vieito lo sincretiza en una frase: “cuando paga el Estado, la edad no resta y ni siquiera se cuestiona”.

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¿Por qué es una oportunidad?

Siendo como son el Congreso y el Senado cámaras diversas en cuanto a edad en lo que a su composición se refiere, tal situación ofrece (según Vieito) una oportunidad cierta de trasladar a la opinión pública esta circunstancia como algo positivo. La edad, ciertamente, no es más que un número y profesionales con más de 45 años –como los que son mayoría en Congreso y Senado, tienen mucho que aportar. Sin gestos de este tipo, ese, según Antonio, “virus sociológico letal” seguirá haciendo mucho daño. En la política, la edad parece que importa menos. Y en el sector TIC, debería pasar otro tanto siempre y cuando el aprendizaje continuo sea norma.