Las pizzas salen mejor si se cuecen en horno de carbón o leña; pero eso implica, al menos según consideran desde el Ayuntamiento de Nueva York, algún problema que otro. El primero, y a juicio de la administración neoyorquina, tiene que ver con la contaminación, porque los hornos de carbón y leña incrementan el volumen de partículas finas en suspensión en el aire a niveles superiores a lo que sería deseable. Al final, no hacen otra cosa que aplicarles a esos artefactos culinarios que son los hornos la misma regla de tres que ha casi liquidado las calefacciones de carbón y gasoil en nuestras ciudades.

¿Qué problemas generan esas partículas que preocupan a los munícipes neoyorquinos?
No es cosa de broma, al parecer: según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, las partículas finas que contiene el humo de los hornos de carbón y leña pueden afectar “al sistema respiratorio” y, también, provocar goteo nasal y ardor en los ojos. Incluso, explican, favorecen la bronquitis. Al hilo de tales circunstancias, el Departamento de Protección Ambiental de NY quiere limitar las emisiones de partículas de las pizzerías: están trabajando ya en una norma que obligará a quienes empleen un horno de carbón o leña (o una estufa) en un 75%.
Igual se salvan
Para las pizzerías neoyorquinas (y conviene recordar que hay quien defiende que la pizza tal y como la conocemos es un invento estadounidense) el problema que se avecina es serio. Los expertos adelantan ya que, sin hornos de leña o carbón, el sabor será distinto y, por eso, el ayuntamiento de Nueva York valora algún ajuste. Se estima, por ejemplo, la posibilidad que la nueva norma, si se aprueba, no afecte a pizzerías establecidas antes de 2016 y que, si resulta imposible instalar dispositivos que permitan reducir las emisiones de partículas en un 75%, baste con reducirlas en un 25% o, incluso, que sea suficiente con un informe que argumente bien por qué no puede alcanzarse la reducción aconsejada.. Al final, todo indica que, más que medida efectiva, puede quedar todo en anuncio efectista, como los de los vuelos de cercanías y Macron.