No hay discusión: un concienzudo estudio en el que se han utilizado datos genómicos de 4261 perros de todo tipo y se ha encuestado a 46.000 propietarios de estos animales demuestra que los canes se comportan de una u otra manera según cómo sean sus genes. El estudio lo ha desarrollado el grupo Proyecto Genoma Canino, del Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de los Estados Unidos y se acaba de publicar en la revista Cell.

Diez zonas del genoma varían
En el genoma canino, existen hasta diez zonas que separan a unas razas de otras y condicionan el comportamiento de cada individuo, ya que regulan la expresión de los genes a través de las conexiones nerviosas del animal. Así, existen razas más sociables, más receptivas al entrenamiento o más capaces de concentrarse en tareas concretas, pero esta diferenciación genética no es tan clara como las mutaciones que explican las diferencias físicas entre razas caninas. De este modo, aunque no se han localizado los que predisponen a un perro a ser buen pasto o buen cazador, sí que se han localizado las secuencias de ADN que ayudan a un animal a ser más capaz de localizar trufas, dar caza a otros animales o controlar los movimientos de un grupo de ovejas.
Linajes genéticos
En un esfuerzo de síntesis para visualizar las relaciones entre todos los datos empleados y representar a las razas en que se dividen los 10 linajes genéticos distintos, los investigadores han desarrollado un modelo de análisis y visualización que será útil también para analizar el comportamiento de humanos porque, no lo dudes, del mismo modo que tú eres como eres porque no tienes más remedio que serlo, a tu amigo fiel le pasa igual