Durante el segundo tercio de 2023, la morosidad en ventas a plazo creció por quinta vez consecutiva y nos situó en los mismos niveles que en diciembre de 2020. Estamos todavía, con embargo, lejos de los guarismos que se registraron entre 2014 y 2019, cuando alcanzo su máximo de los últimos años. Con todo, las dificultades crecientes que en España y el resto del mundo se registran para hacer frente a los compromisos de pago está decidiendo a muchas empresas a tomar medidas drásticas. Una de ellas es Ford.

¿Qué tienen en mente?
Su idea es echar mano de la IA y, en concreto, de los sistemas de conducción autónoma para que, si el propietario de un coche –o el arrendador, que el renting crece- no paga sus cuotas en tiempo y forma la compañía pueda, después de un primer aviso que consiste en apagar de manera remota la radio o el aire acondicionado, hacer que el coche en cuestión se conduzca a sí mismo hasta lo que el fabricante estadounidense define como “un lugar seguro” que puede ser un concesionario o un taller autorizado de la marca.
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Tal proceder no es sin embargo la única alternativa: Ford baraja también, por ejemplo, desactivar el control de crucero, bloquear el motor o, si hace falta, hacer que el coche emita durante el tiempo que la marca considere un pitido desagradable que convierta la conducción en un suplicio. O sea, que más vale pagar en tiempo y forma. A Ford, que nadie lo dude, le seguirán pronto otros fabricantes.