Europa ha decidido llevar a cabo un cambio en sus normas que puede afectar drásticamente al diseño de los smartphones que todos conocemos. La Unión Europea ha fijado el año 2027 como límite para que las baterías de los móviles —y otros dispositivos— sean extraíbles y acaba de presentar el Reglamento europeo relativo a las pilas y baterías, donde se aclaran muchas dudas.
Ha habido muchas informaciones incorrectas sobre las excepciones a esta normativa y cómo debían aplicarla marcas como Apple o Samsung, que se caracterizan por tener dispositivos bastante herméticos y difíciles de reparar. ¿Van a volver los móviles con tapa para quitar la batería? Lo más probable es que no.
Qué es lo que dice la UE sobre las baterías extraíbles
A partir del 18 de febrero de 2027, todos los dispositivos con baterías portátiles comercializados en la Unión Europea deberán contar con baterías fácilmente extraíbles y reemplazables por el usuario final. Y es precisamente aquí donde surgen las dudas. ¿Qué significa exactamente que una batería sea "fácilmente extraíble"?
El texto lo aclara bastante bien, los fabricantes deberán permitir que el usuario pueda quitar y sustituir esa batería de una forma fácil con "herramientas comercialmente disponibles". En caso de que se necesite algún tipo de herramienta especial, los fabricantes están obligados a suministrarla de forma gratuita, ya sea junto con el dispositivo o con la batería de repuesto.
Esto puede suponer grandes cambios en las formas en las que los dispositivos están ensamblados. Por ejemplo, es muy común que las baterías vengan pegadas con un adhesivo que solo se puede eliminar aplicando calor. Este tipo de sistemas estarán prohibidos en Europa. También deberán incluir unas instrucciones claras para la sustitución de la batería que deberán estar disponibles online.
Además, la sustitución deberá poder realizarse de forma segura y sin dañar el dispositivo, sin necesidad de conocimientos técnicos especializados. El diseño tampoco podrá impedir en la práctica el reemplazo de la batería, lo que obliga a los fabricantes a rediseñar los dispositivos para que esto se cumpla, aunque está por ver cómo se puede controlar esto.
¿Hay excepciones que puedan aplicar los fabricantes para evitar las baterías extraíbles?
Aunque todo esto suena muy bien, es posible que la mayoría de fabricantes puedan acogerse a ciertas excepciones para evitar cumplir con esta normativa. Al menos, que la reparación quede en manos de profesionales, aunque se ofrezcan alternativas para que los usuarios puedan reemplazarla.
Basándose en la norma marco de la Unión Europea sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, si los fabricantes acreditan que la batería de sus dispositivos conserva al menos el 80% de su capacidad tras 1.000 ciclos de carga el teléfono cumple con un estándar de protección IP, el fabricante puede quedar exento del requisito de sustitución por parte del usuario.
Por lo tanto, aunque es una normativa interesante, puede que la gran mayoría de smartphones que se venden no tengan por qué aplicarla. Y, hasta cierto punto, tiene sentido. Si la sustitución la realiza un usuario, se perderá la estanqueidad al agua del dispositivo. Algo que no ocurre si se realiza por un profesional.
