Llega el verano y, aprovechando que la mayoría de usuarios dispone de más tiempo libre, los ciberdelincuentes acechan con novedosas técnicas. Una de ellas, que se ha hecho desgraciadamente popular estos meses, tiene que ver con un correo supuestamente remitido por la Guardia Civil, Europol o la Interpol en el que se advierte al usuario de la existencia de unos vídeos comprometedores que serían hechos públicos si no media un pago. El pago, encima, se exige que se haga en criptomonedas.

 

Los cuerpos policiales no se dedican a estos menesteres

El correo llega, por ejemplo, de una dirección que ya mueve a la sospecha como es vulnerado@guardia-civil.org. Sólo este hecho (la dirección correcta es www.guardiacivil.es) debe mover ya a la duda, pero aún así hay gente que cae en la trampa. Sucede, entre otras cosas, por lo amenazador del texto adjunto, en el que se indica que los remitentes “llevan tiempo espiando” a la víctima, explican cómo han podido acceder al dispositivo para hacerlo y completan su intento de extorsión con unas inconcretas referencias a vídeos comprometidos en los que cualquiera podría verse implicado. Con todo, y partiendo de que los cuerpos policiales no se dedican estos menesteres, lo correcto ante cualquier chantaje es, siempre, denunciar, ya que si la primera extorsión funciona, el destinatario recibirá nuevas exigencias de pagos.

Criptomonedas

El pago, además, se especifica en el mensaje que debe realizarse en criptomonedas, circunstancia que permite sospechar. Sea como fuere, lo cierto es que el timo funciona. De lo contrario, los ciberdelincuentes no lo practicarían.