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La cara oculta de la Luna siempre ha sido una incógnita en la historia; ha conservado a su vez una huella que también podría estar asociada a nuestro planeta. Nuevas muestras recogidas por la misión china Chang'e 6 revelan algo importante: el campo magnético terrestre cambia de velocidad respecto al viento solar que golpea cada hemisferio del satélite natural de la Tierra.

Se abre la posibilidad de que los gases atrapados en el polvo lunar puedan ser utilizados como un registro de lo acontecido en el escudo magnético. Por lo que se ha hecho una comparación de las muestras de ambos lados; el estudio fue publicado en Nature Geoscience

El polvo lunar sería clave para comprobar lo que ocurrió en el pasado

El viento solar trae consigo partículas cargadas que provienen del Sol. Como en la Luna no hay un campo magnético global, las partículas chocan directamente en la superficie y quedan alojadas en su suelo. Chang'e 6 pudo recoger dos kilos de material, el mismo que fue analizado por investigadores. Se compararon los resultados con muestras de la cara visible. La diferencia fue directamente en la composición de los gases y en la profundidad a la que pudieron llegar. En la cara oculta, las partículas pudieron llegar más lejos, signo de que hubo un golpeo con mayor energía.

Diferencias hemisféricas en la radiación de onda corta que recibe la Luna, influenciadas por la magnetosfera terrestre

Esto se debe a la magnetosfera terrestre; cuando la Luna atraviesa una zona exterior del escudo, el viento solar que está presente en la cara visible reduce su velocidad de 400 a 200 kilómetros por segundo aproximadamente. La cara oculta es la que recibe partículas mucho más rápido. El equipo de investigación calcula que un 25% alrededor de la exposición registrada en el lugar donde aterrizó Chang'e 5, la que se encargó de la cara visible, estuvo influida por ese viento solar. Las muestras de la cara oculta no tuvieron las mismas señales de protección. 

Los gases pesados en cuestión fueron criptón y xenón; podrían estudiarse como si fueran fósiles. Si se complementan con otros registros antiguos, es posible reconstruir el cambio de la magnetosfera. Al menos eso podría ayudar a entender la evolución. El campo magnético terrestre no es uniforme ni puede estar estable. Esas partículas atrapadas en el polvo pueden brindar una respuesta en el futuro de cómo la Tierra ha podido frenar el viento solar desde su existencia.