Propulsar con baterías eléctricas un avión que cubre líneas de larga distancia es, con las actuales autonomías máximas de estos dispositivos, algo imposible. Por eso, y con el objetivo de sustituir el muy contaminante queroseno por otro combustible más limpio, la empresa norteamericana Honeywell ha desarrollado un sistema que permite convertir etanol de origen vegetal en combustible para aviones.

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Menos emisiones

El etanol que se utiliza, producido a partir de maíz, celulosa o azúcar, podría llegar a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por las líneas aéreas de larga distancia hasta en un 80%, estiman los responsables del proyecto. Entre las principales ventajas, figura la abundancia general de etanol y su precio relativamente asequible.

Un sistema novedoso

Para hacerlo posible, Honeywell ha activado una nueva tecnología de proceso del etanol que reduce los costes de la instalación y la demanda de mano de obra, ya que se aprovechan instalaciones preexistentes que se reconvierten para procesar etanol según el nuevo sistema, denominado procesamiento de etanol a chorro (ETJ), que implica la utilización de un tipo de bombas especiales que permiten crear el vacío que se precisa para destilar etanol. Hasta la fecha, las bombas de chorro se empleaban en sistemas de refrigeración y aire acondicionado