Hoy son los productores de remolacha, que claman contra la prohibición de los neonicotinoides; pero, mañana, serán muy probablemente otros agricultores los que se manifiesten con sus tractores contra otra prohibición, ya que determinadas sensibilidades a las que los estamentos judiciales son cada vez más permeables no casan bien con la realidad de la producción agraria. Se impone, por tanto, la obligación de investigar nuevos sistemas de control de plagas que no precisen del uso de pesticidas de laboratorio. Desde la Universidad de Osaka llega una posible solución: tecnología láser. No son, además, los primeros: en Edimburgo trabajan en un sistema similar.
¿En qué consiste el sistema que ha desarrollado la Universidad de Osaka?
En sí, es una torreta dotada con un sistema láser y unos sensores que permiten detectar la presencia de cualquier tipo de insecto. Los sensores activan el láser si localizan a algún insecto potencialmente peligroso y, como si de un videojuego se tratase, hacen que el sistema láser dispare un rayo capaz de liquidar al insecto en milésimas de segundo. La iniciativa no es la primera de su tipo que se desarrolla, ya que la Heriot-Watt University en Edimburgo, publicó en septiembre de 2022 un estudio sobre la posibilidad de utilizar el láser para controlar mosquitos, langostas, orugas y otros insectos plaga. De hecho, han llegado a desarrollar un dispositivo láser de bajo coste, también automatizado y con visión artificial, capaz de neutralizar e influir en el comportamiento de las plagas de insectos. En concreto, y para los experimentos, han utilizado la cucaracha Blatella germanica, insecto omnipresente en cocinas y baños de todo el mundo. Las pruebas realizadas mostraron que, con una potencia de láser alta, el dispositivo puede matar selectivamente cucarachas, ninfas y adultos, que se mueven libremente a una distancia superior a un metro. El sistema de la Universidad de Osaka es similar y permite localizar y acabar con los insectos con una efectividad cercana al 100%. En su caso, han utilizado polillas.
Tecnología autónoma
Sus desarrolladores detallan además que el sistema es capaz de funcionar de manera autónoma y que, por tanto, además de en espacios cerrados, puede servir para controlar las plagas de insectos en explotaciones agrarias. De momento, sin embargo, el sistema está todavía en fase de pruebas y debe, por supuesto, ajustar su funcionamiento a la rapidez con la que se mueve cada especie de insecto. Con todo, podríamos estar ante una auténtica revolución en el ámbito del control de plagas que, bien gestionada, acabaría con muchos de los conflictos que enfrentan a agricultores y ecologistas o conservacionistas.