Después de las novedades que, sobre Júpiter nos reportó el telescopio James Webb, ahora llegan las que nos envía la cámara de la sonda Juno, que nos ha revelado datos inéditos sobre los colores del planeta, uno de los más grandes y sugestivos de nuestro sistema solar. Del mismo modo que, gracias al telescopio, dispusimos hace unos días de instantáneas inéditas de las tormentas gigantes que se producen en su superficie y supimos más de los vientos huracanados que allí se dan, ahora se nos revelan datos acerca de los complejos colores de la superfície del planeta y de la estructura de sus nubes.
Los diferentes colores, por ejemplo, se deben a las variaciones de la composición química de la superfície del planeta, que cambia según la zona, y se ha constatado que, junto a las nubes ya conocidas, se forman otras, brillantes y emergentes, en las zonas más altas de la atmósfera. Los característicos vórtices giratorios del planeta, además, son de naturaleza tridimensional.

Originales del 5 de julio
Las imágenes que vemos ahora fueron tomadas por la cámara de la sonda juno durante su cuadragésimo tercer vuelo sobre el gigante gaseoso y son del pasado 5 de julio. En ese momento, Juno logró acercarse a 5.300 kilómetros de las nubes que cubren Júpiter y viajaba a unos 209.000 kilómetros por hora. Las instatáneas han sido tratadas por científicos como Björn Jónsson, que ha querido mostrárnoslas de una manera similar a como las vería el ojo humano. Para ello, ha procesado digitalmente la toma original aumentando la saturación del color y reduciendo el ruido. Estas imágenes se unen a las que enviaba hace dos semanas el telescopio James Webb, en las que se podían ver con claridad las impresionantes auroras australes y boreales que se producen en los cielos del los polos jupiterinos y que confirmaban con nuevas evidencias algo ya sabido: la Tierra no es el único planeta en el que se producen estos fenómenos. De hecho, se han detectado auroras en todos los planetas del sistema solar menos en Mercurio.
Gran Mancha Roja
La Gran Mancha Roja, ese inmenso vórtice anticiclónico situado en el hemisferio sur del planeta y observado por primera vez en 1664, también aparecía en las imágenes del James Webb con extraordinario detalle. se veían, eso sí, de color blanco, ya que refleja mucha luz solar. Los anillos de Júpiter, un millón de veces más tenues que el resto del planeta se ven también claramente, al igual que dos lunas: Amaltea y Adrastea. Alrededor de Jupíter orbitan 79 satélites, siendo los mayores Io, Europa, Ganímedes y Calisto. El resto son de tamaños diversos que van desde el kilómetro de diámetro a los 167 km que tiene en su ecuador, precisamente, Amaltea. Adrastea se queda con 16,4 kilómetros de diámetro. Así, gracias a la sonda Juno y al James Webb, Júpiter vuelve a estar de actualidad.