Japón lanza una sonda que aterrizará en Fobos, una de las lunas de Marte, y volverá a la Tierra con muestras

Aunque las misiones de exploración marciana han estado lideradas históricamente por la NASA, que recientemente volvió a marcar un hito histórico de distancia recorrida con el Perseverance en la superficie del planeta rojo, el mapa de la exploración espacial cuenta con nuevos actores de primer orden. La Agencia Japonesa de Exploración Espacial (JAXA) ha consolidado su papel de referente internacional con el lanzamiento de la ambiciosa misión MMX (Martian Moons eXploration).

La sonda despegó el pasado 20 de octubre desde el Centro Espacial de Tanegashima a bordo de un lanzador de nueva generación H3, desarrollado en estrecha colaboración con la firma Mitsubishi Heavy Industries. El objetivo prioritario de este ambicioso proyecto es alcanzar el sistema marciano en el año 2027 y traer de regreso a la Tierra materiales intactos de la superficie de Fobos, el mayor de los dos satélites naturales de Marte.

Exploración en microgravedad y el rol del rover IDEFIX

La comunidad científica internacional busca resolver mediante esta iniciativa un enigma fundamental de la ciencia planetaria: determinar con precisión si Fobos y su compañero Deimos son asteroides primordiales procedentes de otras regiones del sistema solar que quedaron atrapados por la atracción gravitatoria marciana, o si, por el contrario, surgieron como consecuencia del reacondicionamiento de los escombros proyectados tras un impacto cataclísmico contra la superficie del planeta.

Fobos, un cuerpo irregular de apenas 22 kilómetros de diámetro, conserva en su regolito superficial una valiosa memoria geológica sobre los eventos catastróficos que moldearon la evolución final del planeta rojo. Sin embargo, realizar maniobras de toma de contacto sobre su superficie representa un desafío de ingeniería extremo. Al tratarse de un cuerpo tan pequeño, su gravedad es casi insignificante, lo que impide que cualquier vehículo se mantenga posado de forma pasiva sobre el suelo sin correr el riesgo de salir despedido hacia el espacio exterior.

Para mitigar los riesgos del aterrizaje principal, la sonda MMX transporta al rover IDEFIX, un vehículo robótico de reducido tamaño diseñado y fabricado conjuntamente por la agencia espacial francesa (CNES) y la alemana (DLR). Este explorador será liberado sobre el satélite para operar durante un periodo estimado de 100 días en condiciones severas de microgravedad. Su estructura cuenta con un sistema de autorrecuperación ante vuelcos que le permite rebotar, rodar y reorientarse de forma autónoma sobre un terreno escarpado y dominado por rocas. Los análisis recopilados por IDEFIX servirán para seleccionar el punto de aterrizaje ideal para la nave nodriza.

Tras ejecutar dos aproximaciones estratégicas entre 2028 y 2029 para recoger las muestras, la sonda iniciará la fase de retorno, realizando sobrevuelos científicos a Deimos antes de enviar la cápsula con los preciados fragmentos marcianos hacia el desierto australiano, donde su llegada está programada para el año 2031. La misión MMX marca un hito en la exploración interplanetaria al abordar la primera toma de muestras en un entorno de microgravedad dentro del sistema marciano.