La búsqueda de vida en otros planetas lejanos ha sido una constante para los científicos, especialmente en la identificación de mundos rocosos dentro de la zona habitable de sus estrellas. La temperatura es un elemento que permite identificar la existencia de agua en su superficie. En concreto, astrónomos detectan atmósferas en planetas que no están en el sistema solar. Normalmente, se descubren gigantes gaseosos cálidos y totalmente incompatibles con la vida. Pero un reciente hallazgo podría cambiarlo todo respecto a un exoplaneta rocoso.
Se trata de LHS 1140b, que sería como una supertierra por superar en masa a nuestra Tierra cinco veces más con un 70% de radio. Su composición es rocosa y lo curioso es que podría tener una atmósfera junto con agua. Está a 50 años luz de distancia y orbita alrededor de una enana roja fría que tiene una quinta parte del tamaño y masa del Sol aproximadamente. El hallazgo fue hecho por investigadores de Harvard y se publicó en la revista Science.
Un descubrimiento que brinda un respaldo a la teoría previa sobre LHS 1140b
Los modelos previos indicaban que algunos planetas en posiciones intermedias respecto a su estrella pueden perder su hidrógeno, para retener a su vez el helio. Esto da origen a un lugar de cuerpos celestes dominados por este gas. Utilizando el espectrógrafo WINERED, se observó el movimiento de LHS 1140b frente a su estrella. Se analizó cómo la luz estelar fue absorbida por los gases de dicho planeta y así se confirmó la existencia real del helio.

¿Pero qué es lo que sucede con esto? Se determinó que este gas está escapando al espacio a un ritmo de cientos de miles de kilogramos por segundo; se calienta a temperaturas muy elevadas por la radiación y los vientos estelares. Puede parecer algo habitual considerando a las enanas rojas, pero LHS 1140b ha podido conservar parte de su atmósfera por un periodo larguísimo de tiempo, algo así como 3.000 millones de años. Algo que también le ha favorecido es que, por la distancia de su estrella, el planeta puede recibir una cantidad de energía moderada que ha contribuido a la retención de los gases.
Las investigaciones posteriores se dedicarán a concluir si la existencia de agua podría conducir a océanos u otras condiciones que lo hagan habitable; es un estudio que resalta el éxito de los telescopios terrestres en el análisis de los exoplanetas. Esto, sin duda alguna, es un motor que permitirá hacer descubrimientos mediante observación directa para encontrar otros mundos que no sabíamos que existían. Los planetas rocosos se convertirán en elementos muy interesantes de estudiar con la finalidad de que ofrezcan fiabilidad a la ciencia y por qué no, saber cómo es que se originaron.