La ganadería, además de producir alimentos, fija población en las zonas rurales y, en su modalidad extensiva, garantiza el cuidado de los espacios naturales. Para ayudar a su continuidad ante amenazas como las derivadas de la presencia de grandes depredadores como los lobos o el oso pardo en las áreas de montaña, la Generalitat ha cedido 170 dispositivos de geolocalización a ganaderos de bovino y equino.

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¿Qué son?

En sí, son unos collares para el ganado que incluyen unos chips capaces de emitir una señal que permite situar geográficamente en todo momento las cabezas de ganado a través de una aplicación instalada en el móvil. En total se han beneficiado de la actuación 33 explotaciones situadas en el Pallars Sobirà, en el Parque Natural del Alto Pirineo, concretamente en les Valls d'Àneu, la Vall de Cardós y la Vall Ferrera. Con esta medida, explican desde la Generalitat, "se fomenta la coexistencia entre los grandes carnívoros y la ganadería extensiva. Con la ganadería ovina y la apicultura, que son las que sufren más daños del hueso|oso en los Pirineos, ya hace años que se aplican medidas de prevención de daños. En el caso de la apicultura se llevan a cabo los cerrados para proteger las polillas y en referencia al ganado ovino, se hace el agrupamiento de rebaños con unos pastores contratados por el departamento que se encargan de la vigilancia durante el verano", apuntan

Tecnología aplicada

En el caso del bovino y equino, en el que los daños son muy menores, se aplican medidas de apoyo a la gestión y facilitación de detección de incidencias, como pueden ser la cesión de collares geolocalizados. Técnicamente, los dispositivos son idénticos a los chips IoT (Internet de las Cosas) que se utilizan para localizar mercancías en tráfico o materiales en una planta industrial, todo y que, en este caso, aplicados a seres vivos. ¿Podrían en un futuro utilizarse también para animales domésticos más pequeños como mascotas y, así, evitar abandonos?