A pocos meses de la inauguración de la Copa Mundial, el próximo 11 de junio, la atención no solo está en el balón, sino en una controversia inesperada. La apuesta de Nike por integrar la inteligencia artificial en el diseño de las camisetas de varias selecciones ha resultado en un fallo estético, que ha evidenciado que los algoritmos no están listos para vestir a las mejores selecciones del planeta.
La controversia estalló recientemente cuando los aficionados notaron algo extraño en las equipaciones de selecciones como Inglaterra, Francia, Estados Unidos y Uruguay. Las camisetas presentan unos bultos anómalos en las costuras de los hombros que rompen la silueta del deportista, evocando involuntariamente las hombreras que marcaron la moda de los años ochenta. Este defecto no es producto de una costura descuidada, sino de un algoritmo.
El riesgo de delegar la estética a los algoritmos
Pese a que la inteligencia artificial colaboró con diseñadores humanos para optimizar el rendimiento, el resultado final ha sido calificado por el medio británico como un “flagrante fallo de diseño”. El patrón generado por la IA no logra adaptarse a la anatomía real de los futbolistas, y aunque no afecta el rendimiento deportivo, ha creado una estética que dista mucho de la alta tecnología que se pretende vender.
La marca ha denominado a esta tecnología Aero-FIT, la cual, según declaraciones recogidas por el diario The Guardian, se basa en un sistema que "aprovecha el diseño computacional y un proceso de tejido altamente especializado y específico para cada puntada".
Por su parte, Nike ha declarado al mismo medio:
Durante el reciente parón internacional, detectamos un pequeño problema con las equipaciones de las selecciones nacionales de Nike, especialmente en la costura del hombro”
El problema no es menor si consideramos que afecta a las naciones que más ingresos generan por venta de merchandising. Con el Mundial a menos de dos meses, miles de seguidores ya han adquirido sus camisetas de Estados Unidos o Inglaterra, encontrándose con un producto que, si bien no afecta al rendimiento físico, presenta un acabado visual deficiente.
La gran interrogante ahora es si Nike podrá corregir las mercancías almacenadas ya producidas para el certamen que organizan Estados Unidos, México y Canadá, o si los jugadores deberán lucir estos bultos en los hombros ante una audiencia global de miles de millones de personas.
Este caso evidencia que la aplicación de la inteligencia artificial en el diseño de prendas que deben vestir cuerpos humanos reales todavía requiere una supervisión que la tecnología ‘Aero-FIT’ parece haber pasado por alto.
Si el objetivo era innovar, el resultado ha sido un recordatorio de que, en el fútbol, el factor humano y el sentido común estético siguen siendo irremplazables para evitar que un símbolo nacional se convierta en un error viral.